Las ventajas de ir descalzo en los bebés

¿Por qué a los niños les gusta tanto andar descalzos? ¿Debemos dejar que estén así o es un mal hábito que propicia los constipados y las heriditas en los pies?

Salvo raras excepciones, a todos los niños pequeños les encanta quitarse los zapatos y andar descalzos. Y es que así se sienten mucho más cómodos, tienen una mayor libertad de movimientos y, como también les gusta ir sin calcetines, se lo pasan estupendamente viendo cómo se mueven sus deditos.

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Una manía muy ventajosa

Pero lo mejor de esta manía no es sólo el bienestar que les produce, sino las ventajas que les reporta:

  • Favorece la formación del arco plantar. Hasta los tres años, los niños suelen tener los pies planos. Y andar descalzos es un ejercicio ideal para que dejen de tenerlos así, porque ayuda a los huesecitos de la planta a ir adquiriendo una forma arqueada.
  • Les ayuda a hacerse una idea más acertada de cómo es su cuerpo.
  • Mejora su estabilidad, porque perfecciona la capacidad que tienen los niños de apoyar los dedos en el suelo.
  • Evita que cojan hongos, porque les sudan menos los pies.

    Si a pesar de todos estos beneficios, te sigue inquietando la posibilidad de que tu hijo se constipe por ir descalzo, piensa que si vuestra casa está a la temperatura adecuada (entre 20 y 22 ºC), el contacto de sus pies desnudos con el suelo no basta para que coja un constipado, siempre que los tenga secos. Esto se debe a que los pies de los niños están cubiertos por una gruesa capa de grasa; de ahí su aspecto regordete, tan gracioso.

    De todos modos, si te quedas más tranquila poniendo unos calcetines a tu hijo, hazlo, pero eso sí, que sean antideslizantes, para evitar el riesgo de que se resbale y se caiga.

    Ahora que empieza a hacer buen tiempo, si le llevas a la playa, a la piscina o a un jardín con césped, deja que tu hijo camine descalzo, pero para evitar percances, asegúrate primero de que en la zona en la que vais a estar no hay objetos extraños con los que pueda hacerse daño. De este modo se lo pasará estupendamente, se beneficiará de las ventajas de andar sin zapatos y aprenderá a diferenciar distintas texturas y temperaturas de la manera más natural.

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    Los zapatos, de su número

    Ahora bien, cuando vayáis a algún sitio en el que no quieras que se descalce, ponle zapatos de cordones y antes de atárselos, moja éstos ligeramente. Así, la lazada se mantendrá hecha más tiempo y le costará más descalzarse.

    En cualquier caso es importantísimo que el calzado que le compres le esté bien, ni grande ni pequeño: hay madres que compran a sus hijos zapatos de un número mayor, con idea de que les duren más. Y es un error, no sólo porque así les es más sencillo quitárselos, sino porque andan peor. Tenlo en cuenta y cuando compres zapatos a tu hijo, asegúrate de que son de su número. Así caminará cómodo y bien y no podrá quitárselos a su antojo donde tú no quieras que vaya sin ellos.

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