Del gateo a la marcha y a la carrera

Durante las primeras semanas, los movimientos que realiza el niño son casi siempre involuntarios (da patadas al aire, agita los brazos...).

En el segundo mes, tumbado boca abajo, puede sostener la cabeza y girarla a ambos lados. A los cuatro meses se descubre las manos. Alrededor de los seis aprende a voltearse. Hacia los ocho meses empieza a gatear. Sobre los 11 o 13 meses da sus primeros pasos.

La parte del cerebro que se encarga de controlar la marcha es el lóbulo frontal (una de las más externas y menos madura en el momento del nacimiento), mientras que la coordinación de los músculos y el sentido del equilibrio se localizan en el cerebelo (situado en la nuca).

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En el proceso de maduración de estas zonas, que le permitirá gatear, correr y saltar, sucede un hecho fundamental alrededor del cuarto mes: en el mapa cerebral del niño se consolida el área
de la percepción de sí mismo. Descubre que las manos que agita son suyas y que las puede controlar. Poco después se dará cuenta de que el resto del cuerpo también le pertenece
y con el paso de los meses será capaz de moverlo a voluntad y de controlarlo cada vez con más precisión.

¿Cómo puedes ayudarle?

  • Anímale a alcanzar sus juguetes. Cuando vaya manteniéndose sentado, coloca algunos de los juguetes que más le gustan enfrente de él y anímale a cogerlos. Así mejorará su equilibrio.
  • Échale una carrera de obstáculos. Haz un camino en el suelo con diferentes obstáculos (cojines, cajas de cartón...) y échale una carrera. Si todavía no sabe andar podéis recorrerlo gateando.
  • Enséñale a saltar. Con una cinta adhesiva, pega varios folios en el suelo (separados entre sí unos 30 o 40 centímetros) y pídele que salte de uno a otro. Cuando lo haga bien, enséñale a hacerlo a la pata coja.
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