¿Por qué te imita tu bebé?

Gracias a la capacidad de imitación, tu hijo aprende gestos de comunicación, habilidades, actitudes... Estimúlala y le ayudarás a desarrollar mejor su inteligencia.

"La mayoría de los niños oyen lo que dices; algunos niños hacen lo que dices; pero todos los niños hacen lo que haces”. Esta frase que pronunció la socióloga norteamericana Kathleen Casey Theisen muestra claramente lo importantes que son nuestros gestos y nuestros actos para los hijos. Y no sólo para los niños mayores, también para los pequeñitos.

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La imitación es la herramienta más sencilla y a la vez eficaz de que disponen los bebés para sentar las bases de su aprendizaje y para comunicarse con el resto del mundo.

Semejanzas con el mundo animal

Si pones el rostro de un recién nacido frente al tuyo y sacas la lengua repetidas veces, él te responderá haciendo lo propio. Esto, se debe a una capacidad innata de los bebés, a un reflejo como el de succión, que viene de serie y desaparece cuando empieza a ser consciente, cosa que en el caso de la imitación ocurre hacia el año.

Esta capacidad de imitación innata la tenemos en común con algunas especies animales, entre ellas los chimpancés, y hasta el mismísimo Darwin se interesó por ella. También lo han hecho autores más modernos, como el psiquiatra Paul Watzlewick, quien explicó que “las formas de expresión no verbal, que hemos heredado de nuestros antepasados del reino animal y desarrollado hasta niveles humanos, son mucho más arcaicas y, por consiguiente, están mucho más alejadas del campo consciente que nuestro lenguaje verbal”. Esto da una idea de la profundidad que encierra la imitación involuntaria de los bebés. Pero ¿para qué sirve esa imitación?

Herramienta de comunicación

El significado de copiar gestos y actos va haciéndose más complejo a medida que el niño crece. Pero ya en los recién nacidos, aunque sea una capacidad innata, conviene potenciarla. ¿Por qué? Porque el bebé descubre pronto que imitando a los padres (y siendo imitado por ellos), le es posible comunicarse: puede actuar y provocar una respuesta. Además, instintivamente lospadres interpretan los sentimientos del niño, poniéndole cara de pena, de enfado, de alegría, de sorpresa... Y así el pequeño va aprendiendo sobre sus propias emociones.

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Por otro lado, poco a poco, copiando modelos, va entrando en contacto con el mundo que le rodea, adoptando los gestos, las maneras y comportamientos de la sociedad en la que vive; esto es, empieza a socializarse. Y una ventaja más: comienza a ejercitar su memoria, teniendo así más referencias para asimilar lo que pasa en su entorno y poder interpretarlo.

La imitación es signo de inteligencia

El hecho de que un niño imite es un signo de inteligencia, de un desarrollo normal, tal y como han demostrado numerosas investigaciones.

Quizá el mayor experto en la investigación de la imitación de los bebés sea el psicólogo Albert Bandura. Es el creador de la denominada teoría social del aprendizaje, en la que señala dos elementos imitativos que permiten al bebé aumentar su conocimiento:

  • El pasivo (cuando mamá realiza una actividad frente al niño y él observa)
  • El activo (cuando es el bebé quien realiza la acción y mamá es quien imita).

    El punto fuerte de su teoría es el “estudio del muñeco bobo”: puso a unos niños de guardería la imagen de otro niño pegando a un muñeco tentetieso. Cuando a continuación metió el tentetieso en el aula, todos le pegaron, como habían visto hacer en el vídeo. Esto da idea, entre otras cosas, del cuidado que los padres deben tener con las imágenes que sus hijos ven en la televisión, incluso los bebés, máxime cuando se ha comprobado que la mayoría de las series dirigidas a los niños contienen escenas de violencia.

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