El idioma del bebé

A los pequeños les atrae más la voz humana que cualquier otra cosa, principalmente la femenina, que es más aguda.

Por supuesto, lo que les cautiva es la entonación, la melodía que le pongas a las palabras, más que el significado de las mismas. Así pues, estés donde estés, no te cortes.

Hasta el cuarto-quinto mes, habla a tu hijo en el idioma que mejor entiende: repítele monosílabos, dile letras o gorgoritos, puedes recitarle los números de la guía telefónica o lo que tú quieras, pero, eso sí, exagera los sonidos, alárgalos, repítelos, haz pausas, enfatiza, sonríele... y estarás practicando el idioma del bebé.

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Después, háblale, cuéntale todo lo que vayáis haciendo juntos. Pronto comprenderá que las palabras tienen una intención y un significado precisos.

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