¿Son buenos los tacatás, andadores y correpasillos?

Entre todos los accesorios que animan al niño a echar a andar hay algunos que están recomendados por los pediatras y traumatólogos y otros que no. Te ponemos al día.

Aunque cada niño tiene un ritmo de evolución diferente, en algún momento del segundo semestre tu bebé aprenderá a sentarse sin ayuda, reptará apoyándose en las manos, caderas y rodillas, gateará (algunos niños no lo hacen), se pondrá de pie y alrededor de su primer cumpleaños, o unos meses después, caminará apoyándose hasta que se atreva a andar solo.

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Durante estos meses hay padres que ponen a su pequeño en el tacatá, pensando que este accesorio le facilitará la tarea de aprender a caminar solo. Y es un error.

POSTURAS INADECUADAS AL DAR LOS PRIMEROS PASOS

Contrariamente a lo que a veces se piensa, el tacatá no enseña a andar al bebé antes ni mejor. Por eso hay que aclarar algunos puntos:

  • En primer lugar, porque no estimula el gateo, un ejercicio estupendo en esta edad. Lógico, ¿para qué va a esforzarse el niño en desplazarse solo, con lo mucho que le cuesta coordinar sus movimientos y mantenerse estable, si puede hacerlo cómodamente sentado?
  • Además, aunque el tacatá fortalece las pantorrillas y los tobillos, el niño no ejercita con él los muslos ni los músculos de las caderas, imprescindibles para caminar, y por ello tal vez adopte malas posturas cuando empiece a andar solo.
  • Por esto mismo, si el niño lo utiliza demasiado a menudo y durante mucho tiempo, incluso podría llegar a causarle malformaciones en las rodillas y en los pies.
  • Por otro lado, también debemos tener en cuenta que los tacatás aumentan el riesgo de caídas y traumatismos.

    SÍ A LOS ANDADORES Y CORREPASILLOS

    Por el contrario, un buen juguete cuando el niño ya camina con relativa seguridad apoyándose en los muebles (no antes) es el andador, un carrito que él va empujando a la velocidad que desea y que mejora su estabilidad en la marcha. Después, cuando ya ande solo, puede usar carretillas y juguetes que rueden y de arrastre. Le encantarán.

    Y su primer vehículo puede ser un correpasillos, en el que el niño va sentado y avanza con facilidad impulsándose con los pies, lo que le divierte mientras hace ejercicio.

    Otra ventaja de estos accesorios es que el pequeño puede usarlos para pasear a sus muñecos y para guardar sus juguetes, bloques, etc. si llevan un compartimento bajo el asiento. Así, además de favorecer su evolución motriz, le sirven para el juego simbólico y puede aprovecharlos durante varios años.

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