El paso del biberón al vaso

Dejar de beber en biberón para empezar a hacerlo en vaso es un proceso difícil para muchos niños. Sin embargo, les reporta infinidad de ventajas. Te damos las pautas para que a tu hijo le resulte más sencillo este logro.

El biberón es para el niño mucho más que un objeto relacionado con el alimento: es un símbolo de tranquilidad, consuelo y compañía. Por eso el momento de dejarlo puede ser un poco complicado.

La mayoría de los especialistas afirman que la edad propicia para decir adiós al biberón es entre el primer y el segundo año. Pero entendámonos: a esta edad tan temprana “decir adiós” al biberón significa no utilizarlo siempre para beber, pero los pequeños, si quieren, pueden seguir tomándose un biberón de leche para desayunar o por la noche, antes de dormir, porque esta costumbre no les perjudica. Lo realmente nocivo es que sigan utilizando el biberón para beber cada vez que tienen sed y, mucho peor todavía, que lo lleven siempre en la boca como si fuera un chupete.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Por su salud y evoluciónaprene

Los principales motivos para sustituir el biberón por la taza o el vaso son:

  • Salud bucodental. El uso prolongado del biberón favorece la malformación del paladar y la incorrecta colocación de los dientes y aumenta las probabilidades de caries. Además, determinadas investigaciones apuntan que puede guardar relación con las infecciones recurrentes de oídos.
  • Desarrollo psicomotor. Aprender a utilizar el vaso facilita al pequeño la coordinación mano-boca y le obliga a controlar la fuerza y a mantener el pulso para agarrar bien el vaso y evitar que se le caiga al suelo.
  • Desarrollo psicológico. Este avance favorece su madurez y le hace ganar autonomía. Es un paso más hacia su plena integración familiar y social.

    Poquito a poco

    Por todo ello es importante que ayudes a tu hijo a ir dejando el biberón para empezar a beber en vaso.

    Le resultará más fácil hacer este cambio si vas por pasos: primero cómprale una taza con asas y pitorro; después, quítale la tapa para que beba “como los mayores”, y por último, cuando su segundo cumpleaños esté cerca, dale de beber en vasos “de verdad”, sin asas. Para evitar percances cómprale modelos infantiles irrompibles, específicos para su edad.

    Empieza a quitarle el bibe de forma paulatina: primero en las tomas del día, que son en las que está más entretenido, y luego en la de la noche (ésta suele ser la que más perdura).

    Cuando te pida agua, dásela en vaso (no se lo llenes mucho para evitar que derrame el contenido) y procura beber tú a la vez que él: se animará a utilizarlo por imitación. No tengas el bibe siempre a la vista y no se lo dejes para jugar. No le des el biberón para calmarlo cuando llore, ni como alternativa a la comida porque tengas prisa.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo

    Como consejo final, espera a que tu hijo se habitúe a beber en taza o en vaso para quitarle el chupete. Si le obligas a despedirse del biberón y del chupete a la vez, puede sentirse desconcertado y nervioso, y no hay por qué hacérselo pasar mal.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo