¡Le encanta tirar cosas!

Una, dos, tres... ¡diez veces! Tu hijo deja caer un objeto, te lo pide y, en cuanto se lo das, vuelve a tirarlo. Para ti es agotador, pero recuerda que esta actividad le entretiene y le hace avanzar en su evolución.

Todos los niños pasan por un periodo en el que arrojan al suelo cualquier objeto que cogen. Que sea algo tan habitual y común en los pequeños denota que no se trata de un acto caprichoso, sino que detrás hay algo más.

Un gran aprendizaje

Y es que esta costumbre que tiene tu hijo favorece su desarrollo y le enseña mucho. Practicándola...

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  • Aprende a distinguirse de los objetos. Al lanzarlos y observar cómo caen se percata de que él es alguien diferente a ellos, y al verse el brazo y la mano se da cuenta de que éstas son partes integrantes de su persona. Así se va haciendo una idea más acertada de cómo es su cuerpo.
  • Ejercita sus capacidades de soltar y tirar. El manejo de las manos, así como el movimiento de los brazos, es algo bastante complejo que tu pequeño aún no domina. Al arrojar los objetos que sostiene en la manita practica estas habilidades, que cada vez irán siendo más precisas.
  • Se percata de cómo funciona el mundo. Soltando las cosas una y otra vez tu peque aprende que todas caen al suelo, pero no de la misma forma: unas lo hacen deprisa y causando un gran estruendo, mientras que otras lo hacen despacio y sin producir sonido. Además, unas se quedan quietas al llegar al suelo y otras rebotan hasta que se paran. Y unas se rompen y otras no. El caso es que a base de repetir el experimento de tirarlo todo día tras día, tu hijo aprende a reconocer las cualidades de los objetos.
  • Descubre la relación causa-efecto. Con este juego también se percata de que puede hacer que sucedan cosas a su alrededor, lo que favorece el desarrollo de su inteligencia.
  • Y comprueba que estás ahí para ayudarle. Para ti resulta agotador recogerle el mismo objeto una y otra vez, pero así le demuestras que estás pendiente de él y esto favorece el vínculo afectivo entre vosotros. Gracias a tu interés también descubrirá que puede influir en las personas que le rodean, no sólo en los objetos, lo que sentará las bases para que le apetezca relacionarse con los demás.

    ¡Ojo con lo que coge!

    En esta etapa en la que tu hijo disfruta cogiéndolo todo debes ser especialmente precavida para no dejar nada peligroso a su alcance. Mucho cuidado con los objetos menudos que pueda tragarse, los manteles y tapetes de los que pueda tirar y echarse algo encima, los adornos y recipientes que pueda volcar...

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    Por el contrario, deja cerca de él juguetes y objetos inofensivos, para que pueda distraerse con ellos y practicar el juego de coger, soltar y lanzar, con el que tanto disfruta y que tanto le beneficia.

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