Cómo estimular el cerebro del bebé los primeros los meses de vida

Y necesita tanta o más estimulación que su cuerpo. Si quieres que tu bebé se desarrolle con la mente bien amueblada, estas son las claves.

cerebro bebé
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Los bebés humanos son de los más dependientes de la especie animal. Esto ocurre porque, debido a la dificultad del nacimiento (el canal del parto por el que han de salir es muy pequeño), vienen al mundo inmaduros, con el cerebro todavía no formado.

Un cerebro que termina de desarrollarse, sobre todo, “en el primer año de vida. Todos los patrones de movimiento importantes para su evolución suceden en ese tiempo”, explica la psicóloga Elena García Gómez. El cerebro de un bebé tiene “más neuronas y sinapsis de las que necesitarán posteriormente. En función de sus experiencias, algunas conexiones se reforzarán y otras se debilitarán”, cuenta la psicóloga.

Si quieres que tu hijo crezca con la mente bien amueblada, este es el modo de reforzar alguna de sus conexiones neuronales.

Estímulos del día a día

Si hay algo sencillo que puedes hacer para favorecer su pequeña mente es hablarle… ¡mucho! Según los expertos, hagas lo que hagas, compártelo con tu bebé: “Ahora te estoy jabonando las piernas de forma circular; los calcetines son para poner en los pies; voy a dejarte cinco minutos en tu hamaquita mientras hablo por teléfono una cosita de trabajo...”. Cuanto más te comuniques con él y le informes de cosas, más rápido identificará palabras con acciones y objetos.

Algo tan simple como sacudir el sonajero es también bueno para el cerebro. “El juego no ayuda a despertar la inteligencia, es todavía más importante: es el vehículo a través del cual se produce el aprendizaje, y permite desarrollar la inteligencia que, potencialmente, está presente en su herencia genética”, advierte la psicóloga.

Dentro del juego, o del conversar continuamente con el peque, está la lectura. Los expertos recomiendan empezar a leer cuentos en alto desde que estás embarazada. En cuanto sus sentidos empiezan a funcionar, todo lo que oye y siente, a través de ti, le ayuda a desarrollar la mente. Igual que cantar, una actividad que favorece la sociabilidad y contribuye a mejorar el habla. Luego, cuando nazca, léele muchos libros y muéstrale los dibujos. Cuando sea capaz de decir “elefante”, le saldrá mucho más fácil si lleva meses identificándolo en fotos, libros...

No dejes de lado el ejercicio y la actividad. Un estudio de la Universidad de Granada ha demostrado que los niños que están en forma tienen más volumen de materia gris en las regiones frontal y temporal, lo que es positivo para llevar a cabo una tarea mejor, aprender, leer y ver mejor. Además, mantenerse activo favorece la irrigación del cerebro y reduce la inflamación oxidativa del estrés, “sobre todo cuando la actividad se realiza en el exterior”, confirma otro estudio de la Universidad de Berkeley (California, EE. UU.).

A los 5 meses tu hijo será capaz de mostrar sus emociones: sonreír, balbucear... Que encuentre en vosotros un eco y una reacción a estas expresiones le ayuda a construir una inteligencia lógica, y a empezar a manejar el mundo de las emociones. No escatimes en mimos y caricias: los estudios han demostrado que el volumen de caricias recibidas de bebés es directamente proporcional al volumen cerebral. Además, con ellas descubre los límites de su cuerpo y aprende sensaciones como presión, roce...

Otra gimnasia cerebral de lo más efectiva es la música clásica (Mozart, sobre todo). Se ha demostrado que dispara una actividad eléctrica cerebral tipo alfa y provoca un aumento en la capacidad de memoria, atención y concentración.

Y después de todas estas indicaciones, la más importante: ¡mucho sueño y descanso! Lo mejor que le puede pasar a un bebé es tener horarios de sueño estables lo antes posible y dormir lo máximo posible, ya que “durante el sueño el cerebro fija los conocimientos adquiridos”, explica la psicóloga.

Para que todo su cerebro crezca de forma armónica:

Cantad juntos. Le ayuda a desarrollar el habla más adecuadamente y favorece su sociabilidad.
Juega a cucú-tras
.
No solo se reirá, también aprenderá que los objetos pueden desaparecer.
Deja que se manche.
Con comida, texturas, pinturas para bebés...
Compra bloques de construcción.
Para aprender el importante binomio causa-efecto.
Responde rápido a sus lloros.
Acunarle y consolarle construye circuitos positivos en su área de las emociones.

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