12 actividades divertidas para estimular al bebé

Te damos algunas pistas para hacer para estimular correctamente y sin que se convierta en una obligación.

  1. Dale masajes. Para un bebé, que le acaricien es tan importante como comer y dormir. En el Touch Research Institute, de la Universidad de Miami (EEUU), han demostrado que un masaje suave estimula las conexiones nerviosas en el cerebro del bebé, lo que le ayuda en su desarrollo intelectual y fortalece su sistema inmunológico.
  2. Anímale a jugar con su sonajero. Cuando el bebé descubre sus manitas y empieza a controlarlas, comienza a entender la relación causa-efecto. Y verás qué contento se pone cuando descubra que es él quien hace sonar al sonajero.
  3. Juega con él a ponerle caras. Sácale la lengua, hazle una pedorreta... Pronto tratará de imitar tus gestos. Así le ayudas a descubrir las diferentes partes de su cara.
  4. Esconde objetos. Enséñale un juguete y escóndelo mientras te mira. Espera unos segundos y muéstraselo de nuevo. De este modo aprenderá que lo que desaparece de su vista sigue existiendo. Varía la forma y el lugar por el que aparece el muñeco. Pero también crea patrones que se repitan, para que pueda anticiparse a su aparición.
  5. Fomenta sus sentidos. Cuanto más los use, más los perfeccionará. Acércale flores para olerlas, enséñale dibujos, háblale en voz baja, hazle tocar distintas texturas...
  6. Imita voces. A partir de los 3 meses tu hijo ya es capaz de diferenciar voces, acentos y entonaciones. Y jugar a poner voces distintas favorece este proceso. Poco a poco ve intercalando vocales y consonantes para que practique diferentes fonemas.
  7. Anímales a mirarse al espejo. Cuelga un espejo irrompible en su habitación y colócale a jugar todos los días un ratito frente a él. Señala las diferentes partes del cuerpo en la imagen y en tu propio hijo, ponle un gorrito y asómale al espejo para que vea qué bien le queda... De este modo irá adquiriendo consciencia de cómo es él físicamente y de que es un ser independiente de ti.
  8. Anticípale lo que va a ocurrir. Si le gustan las cosquillas, avísale cuando vayas a hacérselas. La capacidad de anticipación y de saber esperar para lograr algo placentero están muy relacionadas con el desarrollo de la inteligencia emocional.
  9. Ofrécele construcciones. Desarrollan su habilidad para tomar decisiones (¿apilo las piezas o las pongo en fila?, ¿cojo el cubo verde o el rojo?...). Ve adaptando la dificultad, dándole más piezas y de diferentes formas, a medida que vaya creciendo.
  10. Escuchad música. Cuanto más pequeño es el niño, más zona del córtex cerebral dedica a interpretar la música que oye, algo que favorece el razonamiento espacial complejo, muy ligado a la capacidad para entender las matemáticas.
  11. Bailad, revolcáos... El contacto físico hace que se liberen endorfinas, un tipo de hormonas que provocan sensación de bienestar. Pero es que, además, en la Universidad de Freiburg (Alemania) acaban de comprobar que el ejercicio incrementa el desarrollo cognitivo, la memoria y la inteligencia.
  12. Léele cuentos. No importa que aún no los entienda. Muchos estudios prueban que los niños que escuchan un cuento a diario desarrollan antes sus habilidades de comunicación. Hazle preguntas sencillas mientras le lees y contéstalas tú con Sí o No.

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