La manía de tocarse "ahí"

En torno al año el bebé empieza a sentir curiosidad por explorar sus genitales, igual que antes ha investigado otras zonas de su cuerpo. Es un comportamiento normal y forma parte de su desarrollo.

En su primer año de vida y en los siguientes, el bebé descubre la satisfacción de tocarse el pene o la vulva. Este comportamiento no es un juego sexual en el sentido que los adultos damos a este término, sino el resultado de su curiosidad infantil, que le lleva a explorar su propio cuerpo y, más adelante, también el de otros niños. Y no debe preocupar a los padres, porque es una fase normal en su desarrollo.
De hecho, la sexualidad infantil, entendida como sensualidad y no con el sentido que le damos los adultos, se inicia en el embarazo. Se ha comprobado que el bebé ya siente placer corporal en la época en la que vive dentro del útero materno. El origen de sus sensaciones agradables se encuentra en el mecimiento que provocan los movimientos de su madre y el vaivén del líquido amniótico.

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No le regañes

El interés por descubrir sus genitales varía de un niño a otro: hay algunos que pasan los primeros años sin dedicarles atención; otros sienten gran curiosidad por ellos.

Para el pequeño no hay diferencia entre tocar su barriga o sus partes íntimas, aunque sí nota que las sensaciones son distintas y que unas son más placenteras que otras. De hecho, el niño tiene erecciones regulares desde el nacimiento, pero su reacción ante ellas es de sorpresa e interés: ¿qué le pasa a mi cuerpo?

En todo caso, es esencial que si descubres a tu hijo explorando sus genitales, no pongas el grito en el cielo. Ten en cuenta que él vive sus primeras experiencias de amor, seguridad y placer corporal en relación con los cuidados que le proporcionáis su padre y tú (caricias, besos...). Y que éstas forman la base para sus futuras relaciones y su sexualidad adulta. Si le regañas cuando le ves tocarse, pensará que hay algo malo en él.

Saber reaccionar

Para saber cómo debes actuar puedes seguir estas pautas:

  • Reflexiona sobre la educación en temas sexuales que recibiste en tu infancia. Hacerlo te ayudará a analizar tu manera de reaccionar ante la conducta del niño.
  • Si el juego de exploración del niño se prolonga y te sientes incómoda, desvía su atención hacia otra actividad. Es frecuente que lo haga de modo automático y lo deje al interesarse por otra cosa.
  • En ocasiones, tocarse las partes íntimas es síntoma de tensión (el niño lo hace para relajarse). Si notas que ése es el caso, ofrécele un juguete como sustituto para entretener sus manos y averigua la causa: ¿Está demasiado cansado? ¿Hay tensiones en la familia?
  • Enséñale las palabras para nombrar las distintas partes de su cuerpo (mano, brazo, barriga, pene, vulva, etc.). Así le demuestras que no existen zonas prohibidas. Cuando crezca un poco podrás explicarle que ciertas partes del cuerpo son íntimas y que por eso no hay que tocarlas en público.
  • En todo caso, si lo hace ante otras personas, no tienes por qué sentirte avergonzada. Todos los adultos pueden entender que para el niño tocarse es un acto natural que le produce una sensación agradable y no posee un significado sexual.
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    ¿Y si el niño es curioso o pudoroso?

    Damos respuesta a dos preguntas que pueden sorprenderte para darte pistas sobre cómo actuar:
    ¿Qué debo hacer si estoy bañándome con mi hijo y se empeña en tocar mis genitales?
    Su comportamiento se debe a la curiosidad, no es algo negativo. Dile : “Prefiero que no lo toques, es algo íntimo” y después sigue jugando con él tranquilamente, sin darle importancia.
    ¿Cuándo surge el sentimiento de pudor en el niño?
    La vergüenza y el pudor aparecen cuando el niño conoce el “yo”. Estas emociones son en parte innatas, aunque en ellas también influye mucho la educación.

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