Bebés de alta demanda, ¿cómo son?

Fue el doctor William Sears quien en el año 2000 empezó a hablar de los ‘high need child’ o niños de alta demanda. Unos bebés que hacen la crianza más difícil todavía. ¿Tienes un ‘alta demanda’? Así son y así hay que tratarlos.

bebés de alta demanda
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Toma aire y respira. La buena noticia es que no te has vuelto loca: cuidar a un bebé de alta demanda puede llegar a resultar muy estresante. Dicen nuestros lectores que lo más difícil es aceptar que su hijo es un alta demanda, un niño con unas necesidades especiales; pero que una vez que lo asumes la crianza, aunque más costosa, tiene sus recompensas extras. Si estáis agotados y pensáis que vuestro bebé es demasiado especial, sigue leyendo porque tenemos un plan: primero, reconocerlos; y luego, aprender a gestionar y tratar esa alta demanda desde la familia con muchísimo cariño y toneladas de apego.

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Son niños muy intensos y activos

Y se nota desde que nacen. Ya en las primeras horas, cuando la mayoría de los recién nacidos descansan plácidamente, encontrarás a tu hijo llorando con un tono que no admite demora. El llanto de un alta demanda es fuerte y va subiendo de tono según sus padres le hacen esperar (explica el doctor William Sears). Y su desazón no solo se nota en esto: la contracción de sus músculos y su lenguaje corporal hablan de esta intensidad. Incluso cuando están al pecho, muchas veces, la toma se convierte en un activo evento gimnástico, no relajante.

Son absorbentes y exigentes

“Esto sucede porque son niños especialmente sensibles a la separación”, señala el enfermero pediátrico Armando Bastida. Por eso todo el tiempo están reclamando brazos, pecho, comida, salir a la calle... Con un alta demanda puede que hayas renunciado al cochecito y que te dediques a portearlo siempre; pero es que a veces, ni eso le parece suficiente: tienes que llevarlo cogido y estar jugando con él, entreteniéndole...

Se alimentan frecuentemente

Los alta demanda comen rápido, con avidez al principio, pero a menudo tienen suficiente con poco... ¿Resultado? A veces no pasará ni una hora y ya querrá volver a comer. Si le das el pecho tendrás la sensación de que estás siempre ‘con la teta fuera’ y si toma fórmula no darás abasto para lavar tanto biberón –que se tomará a medias– . Pero según el doctor Sears solo hay una solución: echarle paciencia. Si le das el pecho, déjale que coma lo que quiera: piensa que la leche materna se autorregula según las necesidades de tu hijo; es decir, si estás ante un alta demanda que quiere mamar cada hora, tu leche será más acuosa y con menos contenido graso que si tu hijo es un tranquilote que solo se alimenta cada tres horas. Porque el pecho para estos niños –para todos, pero para estos más– no es solo una fuente de alimentación, también lo es de confort físico y anímico.

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Duermen mal

Según el pediatra Carlos González y la psicóloga Rosa Jové, los despertares frecuentes de los bebés durante la noche son un mecanismo de defensa natural. Si tu hijo de siete meses sigue despertándose cada dos horas para comprobar que estás ahí es porque lo necesita, quizás otros niños no, pero él sí. El problema es que vosotros (que sois superpapás, pero seguís siendo humanos) necesitáis dormir (algo absolutamente lógico, legítimo y por lo que no habéis de sentiros mal)... Llegados a este punto, quizás la mejor solución es pedir ayuda en la logística, establecer turnos o solicitar auxilio de algún familiar. Es cuestión de tiempo y paciencia.

Y sí, estos peques tienen sus ventajas...

La primera la marca su propia condición: un niño de alta demanda con unos papás como vosotros que atienden a esas necesidades crece sabiéndose importante en su familia, y eso le da seguridad. “Por no hablar de que el vínculo que establece con sus padres es aún más especial”, cuenta Bastida. Además, son peques que suelen estirar la lactancia materna todo lo que pueden, lo que es una gozada para muchas madres que quieren disfrutar lo máximo posible de esta etapa. Y gracias a ellos, a su ‘etiqueta’, muchas personas se están haciendo conscientes de que criar a un niño, la mayoría de las veces –y en estos casos más–, no es coser y cantar, y de que los padres necesitan ayuda.

Dos estrategias a seguir

Ser fieles a las rutinas, llevar con vuestro bebé una vida ordenada le tranquilizará. Y, aunque parezca difícil, intentar responder a todas sus demandas (que no caprichos, como alguna metepatas os dirá) es lo que le hará sentir más seguro. ¿Cuándo terminará? “Cuando el niño empiece a abrirse a los demás y ya no os necesite tanto”, explica el experto. Con el paso del tiempo incluso os compensará porque esa típica testarudez suya se convertirá en perseverancia a la hora de hacer los deberes, y la necesidad acuciante de compañía en empatía hacia el otro y esa intensidad que de bebé os traía locos se tornará en constancia de afectos y cariño.

¿Hay cada día más niños de alta demanda?
Según el enfermero pediátrico Armando Bastida no es que haya más, sino que nos preocupan más, o existe mayor sensibilidad para detectar a estos niños: “Hablamos de niños completamente normales, pero que preocupan mucho a sus padres. Para tranquilizarlos está bien ponerles nombre: niños de alta demanda, que son especialmente complicados de criar”.
Esto ocurre porque...
“No se tiene muy clara la razón. Sears y muchos otros especialistas pensamos que puede estar ligado con un embarazo en el que hay un extra de estrés”, explica Armando Bastida. Otros expertos también hablan de partos traumáticos, separación nada más nacer...

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