De 2 a 4 años

DE 2-4 AÑOS: ¿TÚ TAMBIÉN TIENES COLA?

Durante esta etapa el pequeño toma conciencia de si es un niño o una niña, pero todavía no entiende el estadio definitivo de su sexo y piensa que algún día puede cambiarse.

Siente interés y orgullo por todo su cuerpo: lo explora con detalle, lo toca, lo muestra...

Así va adquiriendo noción de cómo es físicamente.

El niño, al ver la diferencia con la niña, puede coger miedo a perder su pene, como cree que le ocurrió a ella, y la niña puede sentirse defraudada por no tener este órgano y pensar que ya le crecerá.

Dada su recién adquirida capacidad para clasificar (sabe lo que son los animales, las plantas, los objetos...), también distingue entre las personas: unas con pene y otras sin él.

Le gusta poner orden en su entorno y le intriga mucho esta diferencia.

Hay niños que se pasan el día entero comentando este detalle en voz alta, para desconcierto de sus padres (“¿el abuelo tiene colita o no?”).

También se fija en las diferencias entre su cuerpo y el de sus papás.

“¿Por qué tu pito es grande y el mío no?” “¿Y por qué yo no tengo tetas?”.

Puede que al bañarse con sus papás les toque sus partes íntimas para averiguar cómo son.

Para él tienen la misma importancia que las demás zonas del cuerpo y, como aún no conoce el sentido del pudor (surge en torno a los 5 o 6 años), no muestra inhibición
al decir o hacer cosas que a los adultos pueden escandalizarnos.

A esta edad aprende a utilizar el orinal y a controlar sus necesidades corporales.

Por ello usa a menudo las palabras caca, culo y pis, para expresar el esfuerzo que le supone este aprendizaje.

Y las repetirá con más asiduidad si ve que provocan una reacción llamativa en sus padres.

Ahora las sensaciones en torno a la boca pierden importancia (por eso puede aprender a prescindir del chupete y del pulgar) y experimenta vivencias corporales especialmente agradables en torno al ano, tanto al liberar como al retener el pis y la caca (es la fase anal).

El dominio sobre su cuerpo aumenta, igual que su interés por otros pequeños.

Se fija en que los niños y las niñas hacen pis de modo distinto.

Ellas intentan hacerlo como ellos (de pie) y algunos niños prueban a hacerlo como ellas (sentados).

La emoción afectiva hacia otros niños (sin importar el sexo) se manifiesta de un modo muy efusivo, con abrazos y besos.

También se comparan y se tocan, por curiosidad.

Es normal, sólo hay que vigilar que no se hagan daño.

CÓMO ACTUAR

  • Si tu hijo te toca tus zonas íntimas, explícale que esto es algo muy personal y que prefieres que no lo haga.
  • Haz lo mismo cuando te pida que le acaricies sus genitales. De este modo le marcas los límites de la intimidad física de cada persona.
  • Insiste en que sus partes íntimas son solamente suyas y que nadie, excepto él y vosotros al bañarle, se las podéis tocar.
  • Si se acaricia los genitales lo hace porque siente placer, o para consolarse o para aliviar su ansiedad. Pero como no siente pudor, lo mismo se toca a solas que en público.
  • Transmite a tu hijo la idea de que no hay nada malo en lo que siente, diciéndole algo como: “a todos los niños, que luego se convertirán en papás, les gusta”, si es un niño; o “a todas las niñas, que de mayores serán mamás, les gusta”, si es una niña.
  • Así le ayudas a reconocerse como niño o niña y no como un ser sin sexo. Pero explícale que hay ciertas cosas, como ésta de tocarse, que sólo se hacen a solas.

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