¡Ya hace muchas cosas!

¡Menudo cambio! Vuestro pequeño ha pasado de ser un bebé que sólo come, duerme y llora, a convertirse en una personita que interacciona con el entorno: se divierte con sus juguetes, se ríe con vosotros, se voltea...

En esta etapa el pequeño experimenta una evolución motriz impresionante.

Sus extremidades, que hasta ahora mantenían una fuerte flexión, se empiezan a relajar.

Tumbado en la cuna o en el cochecito, las estira y las encoge como si estuviera dando saltos, pero en horizontal.

También aprende a darse la vuelta estando tumbado boca arriba y a incorporarse cuando está tumbado boca abajo, apoyándose en los antebrazos y aguantando por un rato, cada vez más, el peso de su cabeza.

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Poco a poco sus articulaciones ganan movilidad, lo que le permite nuevas actividades, como llevarse los pies a la boca.

Todavía no puede mantenerse sentado él solo (lo conseguirá hacia los 7 u 8 meses, echando las manitas hacia adelante para no caerse) ni realizar “expediciones” gateando por la casa, pero ya se deleita descubriendo todo lo que puede hacer con sus sentidos.

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