El primer baño del bebé ¡sin miedo!

Es una de las rutinas diarias necesarias para el bebé y puede ser también una de las más placenteras. Descubre cómo.

El primer baño del bebé
Getty ImagesMarc Romanelli

A muchos papás primerizos el baño del bebé, lejos de ser un momento de paz y armonía para todos, es un momento de gran estrés y nervios. El miedo a que el bebé recién nacido se caiga, el no saber manejar al bebé en el agua o el temor a hacerle daño provoca inseguridades que impiden disfrutar de ese mágico momento. Te explicamos cómo hacerlo para que tanto el bebé logre relajarse y tú adquieras la seguridad que necesitas para lograrlo.

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Preparativos previos al baño del bebé

Antes de empezar a bañar al bebé caldea el cuarto para que esté a unos 22-24 ºC. Por otro lado, ten preparado todo lo que vas a necesitar: una toalla (o una capa de baño, para que no pierda calor por la cabeza); jabón y champú específico para bebé, con pH neutro y sin aromas artificiales; una esponja para la cabeza y otra para el cuerpo; el pañal, la crema del culete y la ropa que vas a ponerle después.
Coloca todo cerca, junto al cambiador; así no tendrás que dejar al bebé solo en ningún momento para ir a buscar algo que te haga falta.

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Así es el paso a paso

Mete al bebé en la bañerita poco a poco, para que no se asuste. Mantenlo sujeto con un brazo por debajo del cuerpo (su cabeza en tu antebrazo) y utiliza la otra mano para ir lavándole.
Empieza pasando la esponja, con poco jabón, por todo el cuerpo y por las extremidades. Después, continúa por los genitales.
Deja para el final la cara y la cabeza, el lugar por donde pierde más calor (utiliza otra esponja para estas zonas).

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El baño del bebé ¿por la noche o por la mañana?

No existe una regla fija. Hay bebés para los que tiene un efecto relajante, por lo que es mejor bañarlos por la noche, antes de la última toma. A otros los activa; en este caso es mejor bañarlos por la mañana. En todo caso, conviene tener una rutina fija: ayudará a tu hijo a adoptar un ritmo de vida.

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La duración ideal

En los primeros meses, el baño debe durar muy poco; con tres o cuatro minutos basta. Piensa que en esta época no es tanto para limpiar al niño como para relajarle y acostumbrarle al agua. A medida que vaya creciendo puedes aumentar la duración a unos 10 minutos (no más, porque si el agua se enfría se sentirá incómodo).

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Después de bañar al bebé

Sácale del agua sin movimientos bruscos y túmbalo sobre el cambiador. Sécale muy bien empezando por la cabeza y haciendo hincapié en los pliegues de la piel. Ponle crema hidratante por todo el cuerpo, aprovechando para hacerle un suave masaje, y crema de pañal en los genitales. Después ya puedes ponerle el pañal y vestirle para salir o para dormir.

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Algo importante

No debes olvidar que para tu bebé el baño no es solo una cuestión de higiene. Esta rutina es también ideal para relajarle y para estrechar el vínculo que existe entre vosotros. Para conseguirlo es importante que aproveches el momento para jugar con él (acaríciale nombrando las partes de su cuerpo, hazle cosquillas suaves, déjale un muñeco de goma, échale chorritos de agua por encima...). Y no olvides tampoco hablarle y cantarle con cariño. Será, sin duda, su mejor momento del día.

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