Niño: cómo cambiarle a su propio cuarto

Cuando decidáis hacerlo, seguid estas pautas para que no le cueste aceptar su nueva habitación.

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D.R.
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Las claves del éxito

Si vuestro hijo duerme en vuestro cuarto y habéis decidido trasladarle al suyo, es importante que sigáis ciertas pautas para que este cambio no resulte traumático para él y lo acepte tranquilamente. Tomad nota:

El cambio no debe coincidir con ninguna otra novedad importante para él. Como el inicio en la guardería, una mudanza... Durante el crecimiento, las novedades, si son de una en una, se asimilan mejor. Si va a ir a la guarde, por ejemplo, trasladadle a su cuarto antes o hacedlo cuando ya esté adaptado. Y dejad el cambio de la cuna a la cama para cuando se sienta incómodo en la cuna, algo que de momento no ocurre.

El traslado debe ser gradual. Para ello, antes de empezar a acostarle en su cuarto por la noche, acostumbradle a jugar y a echarse las siestas allí.

Convertid su alcoba en un lugar entrañable para él. Es esencial que la decoréis en tonos tenues (los colores chillones excitan), que evitéis atiborrarla de cosas (el desorden y la acumulación desconciertan) y que coloquéis allí algún objeto que estaba en vuestro dormitorio (un cuadro, una lamparita...), que le ayude a sentirse “como en casa”.

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Así se sentirá seguro

Una vez hecho el cambio, es importante que cuidéis su entorno para que se sienta cómodo y tranquilo. Una buena idea para lograrlo es dejarle en la cuna un pañuelo que huela a mamá, o un dou dou que le guste (evitad peluches o elementos que puedan taparle la cara y le dificulten respirar bien)... Intentad que sea siempre el mismo, así el pequeño, en cuanto lo vea, sabrá que ha llegado la hora de dormir.

Otra buena idea es colocar en su cuna un proyector que emita luz y sonidos relajantes. Mirando las imágenes y escuchando la melodía se relajará y se quedará dormido más fácilmente.

Aun así, dejad la puerta entreabierta. Al escuchar vuestras idas y venidas por el pasillo no se sentirá solo. Y no está de más que vayáis a verle de vez en cuando para dedicarle unas palabras cariñosas o acariciarle la cabecita. Sentiros cerca le dará la seguridad que necesita para conciliar el sueño.

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Una buena medida

Todos los expertos en el tema del sueño recomiendan acostar a los niños entre las 8 y las 9 de la noche, ya que a esta hora aumenta la producción de una hormona, llamada vasotocina, que propicia el sueño. También insisten en que deben dormir con la luz apagada, porque con ella encendida el sueño es menos reparador.

Sin embargo, no se oponen a que pongamos un punto luminoso en un enchufe de su habitación, que les permita vislumbrar los objetos que les rodean. Han comprobado que esto, lejos de perjudicarlos, evita sobresaltos innecesarios.

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