Primavera, la mejor estación para el bebé

Siempre, eso sí, que sigas los consejos que te damos para cuidarle en esta época y lograr que aproveche todos sus beneficios.

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D.R.
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Muchos beneficios para el niño

Más horas de luz, un tiempo suave y agradable... La primavera sienta muy bien a los bebés, ¡y a todos!”, resume con humor Pilar Camacho, coordinadora de Urgencias Pediátricas del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla.

Efectivamente, esta es una de las mejores épocas para disfrutar junto a tu hijo: pasearle, exponerle a nuevos estímulos en la naturaleza o aprovechar las frutas y verduras de temporada para darle a probar alimentos diferentes son algunas de las mil cosas que vivirás con él en esta estación. Además, está comprobado que la luz del sol estimula en el organismo la producción de endorfinas, que predisponen a sentirse muy bien.

Un dato curioso

Y por si fuera poco, algo curioso: según una investigación realizada en la universidad estadounidense de British Columbia, los bebés nacidos entre marzo y abril tienen el doble de posibilidades de llegar a puestos directivos en sus profesiones futuras respecto a los niños nacidos en meses posteriores.

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Menos infecciones...

Siguiendo con los datos, hablemos de salud. Está demostrado que en primavera se reduce drásticamente el riesgo de contraer dolencias típicas de los meses de frío como la gripe o la bronquitis y bronquiolitis. “Los virus que causan estas dos últimas empiezan a decaer a finales de marzo y a partir del mes de abril ya son menos agresivos”, explica la pediatra.

... y más horas de sol

Además, con la llegada del buen tiempo tanto él como tú os beneficiaréis de más horas de sol. Ya sabes que el sol ayuda a sintetizar la vitamina D por parte del organismo y que ésta es esencial para la asimilación del calcio y el fortalecimiento de los huesos.

Para aprovecharlo, sal a pasear con tu bebé en el cochecito o en la silla. Evidentemente, ya le habrás sacado a la calle en los meses más fríos, pero es ahora cuando por fin podrás disfrutar de caminatas más largas (algo que te vendrá estupendamente para volver a ponerte en forma). Y con un paseo diario de 15 minutos tu hijo conseguirá la vitamina D que necesita.

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En el parque, estímulos y sociabilidad

Otra manera de aprovechar el sol es llevar al bebé al parque a diario. Primero por su salud, porque según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) jugar al aire libre contribuye significativamente al bienestar de los bebés.

Y segundo, por su desarrollo emocional: en el parque, un lugar menos organizado y controlado que la casa, el bebé estará expuesto a estímulos diferentes que despertarán sus sentidos y favorecerán
su curiosidad.

Se hará más sociable

Otra razón para llevarle al parque: fomentar su futura sociabilidad. Si todavía es muy pequeño apenas se relacionará con otros bebés, pero verlos le ayudará a familiarizarse con ellos y será positivo para su futura forma de relacionarse. Y si ya tiene dos años se limitará a jugar a su lado, sin colaborar ni interaccionar, pero poco a poco irá imitándolos, observándolos... Será la base para que, cuando crezca un poco, aprenda a relacionarse, a pactar, a esperar turno...

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Mucho ojo con el sol

Durante el paseo y el tiempo en el parque, has de tener en cuenta algunas precauciones con el sol. En primer lugar, recuerda que se desaconseja la exposición solar directa a los bebés menores de seis meses, porque su piel es muy delicada y sus defensas están aún poco desarrolladas.

Además, con esa edad aún es demasiado pronto para que le puedas aplicar un producto de protección solar. De momento, cuando le saques de paseo llévale cubierto con ropa ligera (camisa de manga larga, pantalón largo, gorra...) y con la sombrilla de su cochecito o su silla abierta.

Y a partir de los 6 meses...

Desde esta edad ya puedes permanecer un rato en el parque con él, pero huyendo de las horas de mayor incidencia (de doce a cuatro de la tarde), evitando que le dé el sol directo y aplicándole un protector SPF 50+. Pónselo media hora antes de salir (en las manos, no) y repite la operación cada dos horas.

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Cuidado con las altas temperaturas

Otro factor relacionado con el anterior: el calor. Aunque aún no sea verano, puede haber días en los que la temperatura sea muy alta, y esto lleva asociado el riesgo de que el bebé se deshidrate. Si le estás dando pecho, tu leche le mantiene hidratado, aún así ofréceselo más a menudo. Si ya has comenzado con la alimentación complementaria dale agua con frecuencia.

Y un consejo importantísimo: cuando salgas de paseo con el bebé no te detengas con el cochecito al sol: podría sufrir un golpe de calor.

Su piel, bien vigilada

También la piel sufre por este exceso de calor, ya que el sudor puede irritarla y provocar un sarpullido, típico de los bebés menores de un año, denominado sudamina. Se trata de una afección benigna que suele desaparecer por sí sola en unos días; para aliviar al bebé la doctora recomienda aplicarle una crema hidratante después del baño.

Eso sí, si tu hijo sufre dermatitis atópica recuerda que en esta época suelen haber brotes. Evita cambios bruscos de temperatura, mantén su piel hidratada y consulta al médico por si fuera necesario un tratamiento farmacológico.

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Cómo vestirle en esta estación

Hacerlo bien es esencial para disminuir muchos de los riesgos del sol y el exceso de calor. La dificultad principal para hacerlo reside en los cambios de temperatura que pueden darse (pasar del exterior a entrar en un lugar con aire acondicionado, por ejemplo).

Abrigado, lo justo

Lo mejor es no abrigarle demasiado (si tiene la nuca sudorosa es que está acalorado) pero llevar siempre encima alguna rebeca o toquilla por si bajan las temperaturas, sopla viento, etc. Utiliza prendas de fibras naturales, como el algodón o el lino, que facilitan la transpiración y evitan irritaciones y alergias.

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Los alimentos de temporada

Si tu bebé ha empezado ya con la alimentación complementaria (a partir de los seis meses) en esta estación hay excelentes frutas y verduras que te ayudarán a ofrecerle nuevas texturas y sabores.

Respecto a las primeras, con el buen tiempo apetecen mucho más las papillas o batidos fresquitos. Y como tienen más agua, irán de maravilla para hidratarle. Ciruelas, fresones, manzanas, cerezas y albaricoques están en su mejor momento, elige las piezas más maduras, que son más digestivas.

En cuanto a verduras y hortalizas, ofrécele judía verde, zanahoria, lechuga y rábanos.

Una precaución esencial

Eso sí, antes de ofrecerle un nuevo alimento pregunta a su pediatra si ya puede tomarlo, para evitar riesgo de alergias. Por ejemplo, algunos recomiendan atrasar la introducción de ciertas frutas o verduras (fresas, melocotones o guisantes) hasta los 12 o los 18 meses.

Por otro lado, cuando prepares la comida extrema las precauciones higiénicas, porque con el calor hay más riesgo de proliferación de gérmenes y más gastroenteritis. No rompas la cadena del frío ni dejes un alimento a temperatura ambiente demasiado tiempo.

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Picaduras de insectos, un riesgo añadido

Algo que deberás vigilar si estás con tu bebé al aire libre son las picaduras de insectos. En esta época hay muchos (mosquitos, abejas, etc...) y aunque las picaduras no suelen ser peligrosas, sí son dolorosas y pueden requerir consulta médica.

Así puedes prevenir

Si vais de excursión a una zona húmeda, donde proliferan mosquitos, vístele de forma que la ropa le cubra brazos y piernas y lleva una mosquitera para el aire libre y un insecticida eléctrico. No todas las lociones son aptas para niños pequeños, consulta a tu pediatra. Y si ya le han picado, para aliviarle, aplica frío en la zona o un producto adecuado para bebés.

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No salgas a la calle sin esto

Cada vez que salgas a la calle con tu bebé, debes llevar esto en el bolsón maternal:

- Su biberón de agua y un chupete de sobra.
- Dos cambios de ropa, dos pañales, crema y unas toallitas.
- Bolsa impermeable para la ropa sucia.
- Un mini botiquín para pequeños sustos con algunas tiritas, un antiséptico adecuado para bebés, un producto para picaduras de insectos y otro para aliviar el dolor de pequeños golpes (si ya anda es normal que se caiga en terrenos irregulares) y un producto de protección solar SPF 50+.

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A dormir, a su hora

El aumento de las horas de luz puede dificultar que el bebé concilie el sueño. “Cuando aún hay luz en el exterior es más complicado dormirse. Los días se alargan y a veces los padres se relajan en los horarios”, explica la pediatra.

Por eso, no olvides que los bebés necesitan rutinas horarias y una relajación previa a irse a la cama. Hay un intervalo “perfecto” para irse a dormir, que va desde las ocho a las diez de la noche.

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