Cuidar al bebé en otoño: 9 claves

Aprovecha los beneficios que la vuelta a la rutina tiene para el bebé, protege su salud y sigue estas pautas. Será un otoño perfecto para él.

 

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1. Sácale a la calle a diario

Salir a pasear es una de las actividades más estimulantes para tu bebé siempre, también en esta época del año. A no ser que llueva a cántaros o nieve, sácale a diario. El mundo exterior activa sus sentidos (el oído y la vista, especialmente) y le permite tener una dimensión del tiempo y el espacio mucho más amplia. Además, los paseos por el parque contribuyen a desarrollar su curiosidad e interés por el mundo que le rodea y le ayudan a adaptarse mejor a los cambios de temperatura.

Y también son buenos para ti, porque te permiten realizar un ejercicio físico suave. Pero sobre todo, el paseo tiene un efecto fundamental si estás dando el pecho al bebé. ¿En qué sentido? En otoño baja la intensidad solar (respecto al verano), de ahí la importancia de que reciba su dosis diaria de sol, que permite sintetizar la vitamina D, fundamental para su desarrollo.

¿Cuánto tiempo?

Media hora de paseo puede ser suficiente para su aporte diario de vitamina D, pero si estáis a gusto, alárgalo. Eso sí, no olvides proteger su piel frente al sol directo, incluso aunque el día amanezca nublado. “Basta con que le pongas una crema de protección 20”, explica Francisco Bernabeu, pediatra de la Clínica Cima de Barcelona.

En cuanto al mejor momento para pasear, “es en las horas centrales del día, ya que evitas cambios bruscos de temperatura”, añade.

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2. Crea una rutina

La rutina (descanso, comidas, juego…) consiste en establecer una planificación y unos patrones predecibles para que tu bebé tenga unos referentes diarios parecidos, lo que incide positivamente en su desarrollo.

En las vacaciones suele verse alterada por unas actividades y unos horarios mucho menos estrictos, pero en el otoño es fundamental recuperarla. “En verano el proceso se altera y hay que volver a esa rutina cuanto antes, porque el niño lo necesita para su estabilidad emocional”, comenta el pediatra Francisco Bernabeu. Por eso, si aún no has establecido esos hábitos rutinarios, conviene que lo hagas pronto, por mucha pereza que te dé.

Por qué la necesita

Y es que, entre los 3 y los 8 meses de edad, el hecho de que las cosas sucedan en un orden determinado ayuda al bebé a ir estableciendo por sí mismo un ritmo más estable de alimentación y de sueño. En este sentido, el ritual nocturno previo a ir a dormir –ratito de juegos tranquilos, un baño reconfortante, toma de leche, cambio de pañal y momento de mimos– facilita la transición entre actividad y descanso.

Y si el bebé tiene alrededor de los 8 meses de edad, la rutina es todavía más importante para él. La razón es que en esa época sufre lo que podríamos definir como su “primera crisis”: empieza a tomar conciencia de su entorno y de su realidad y eso implica que aquel niño que se reía de todo y lloraba poco comienza a rebelarse, a protestar e incluso a dormir mal. Ante esta situación, necesita vivir tranquilamente en su entorno, que es donde se siente protegido, seguro y cómodo. Y el hecho de que los padres marquen pronto unos hábitos regulares le beneficia enormemente.  

En todo caso, las características de la estación son grandes aliadas a la hora de conseguir que el niño se adapte a ellos. “Cada vez oscurece antes y esta disminución de luminosidad ayuda a que el proceso sea más rápido. Hay que imponer el horario sobre todo a partir de los 8 meses”, insiste el pediatra.

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3. Elige bien su ropa

El otoño es una estación imprevisible, meteorológicamente hablando. Durante el día las temperaturas suelen ser agradables y durante la noche, algo más frescas. Ahora aparecen también el viento, la lluvia...
Por esta razón, vestir con la ropa adecuada a tu hijo en esta época del año supone tener en cuenta una variedad más amplia de prendas.

De entrada opta por la ropa de algodón (bodies de manga larga, por ejemplo) y cómprale una talla más grande para que pueda utilizarla también durante todo el invierno.

¿Cuánto abrigarle?

“La regla es muy sencilla: como mucho, una prenda más de las que te pondrías tú”, explica Francisco Bernabeu. “En ocasiones se tiende a sobreabrigar a los hijos por miedo a que pasen frío”, añade.
No olvides que si el bebé va sentado en la silla del cochecito debe salir más tapado porque, al no moverse, se enfría más rápidamente. Un buen consejo es que lleves una pequeña manta fina a mano y también un chubasquero o algo que cubra el cochecito, para que una repentina lluvia no te chafe la jornada. Y, a diferencia del verano, los pies, mejor cubiertos.

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4. Cuida mucho su higiene

Es un aspecto fundamental. Más que la temperatura, lo que influye realmente en el incremento de las infecciones respiratorias en bebés y niños durante esta época es el hecho de estar mucho tiempo en lugares cerrados con adultos (tiendas, autobús...) o con otros niños, como ocurre en las guarderías.

Evitar contagios

En estos espacios cerrados los niños se tocan y juegan durante horas. Es buenísimo para su desarrollo, pero “ten presente que en ese ambiente unos contagian a otros, la mayoría de las veces a través de las secreciones que se concentran en unas manos sucias”, explica Bernabeu. Basta un correcto lavado de manos para reducir mucho el riesgo de contagio. Cuida tu higiene y la suya, con el baño diario y lavándole bien las manos.

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5. Dale productos de temporada

Si tu hijo ya ha empezado a tomar alimentos distintos a la leche, es momento para que comience a probar nuevos sabores, pero siempre con una regla: no mezcles distintos alimentos si es la primera vez que se los das.

En cuanto a los adecuados, si ya ha cumplido un año de edad puedes aprovechar para introducir en su dieta productos algo más calóricos, como las legumbres. Si aún no mastica, tritura y pasa por el colador las lentejas para que no se atragante.

Frutas y verduras

Y, por supuesto, dale frutas de temporada, que añadirás a las cuatro más habituales (plátano, naranja, pera y manzana). A diferencia de las del verano, que tienen mucha agua, las de otoño suelen ser más ricas en vitamina C, perfectas para combatir los primeros virus. Aparecen naranjas y mandarinas y hay granadas y chirimoyas. Además de la uva (pelada y sin pepitas si tu hijo aún no tiene dientes o le cuesta masticar) y los higos. “La uva es muy calórica y por lo tanto es mejor no juntarla con el plátano”, sugiere Francisco Bernabeu.

También hay verduras excelentes en otoño: coliflor, setas, calabazas, calabacín y berenjenas (con pocas calorías) son las protagonistas. 

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6. Favorece un buen descanso

Si tu bebé ya ha empezado a dormir en su propio cuarto, acondiciónalo bien. “Recuerda que la temperatura ideal está entre los 20 y los 22 ºC”, explica el pediatra. No coloques su cuna junto a la calefacción ni la ventana y no pongas demasiados muebles, que le agobiarán.

No le abrigues mucho

En cuanto a la ropa para dormir, si tu bebé es pequeño opta por un pijama saco, con el que lograrás que esté confortable y evitarás un exceso de abrigo, que puede propiciar el síndrome de muerte súbita. Para evitar este mismo problema, acuéstale siempre boca arriba.

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7. Vigila la salud de su piel

Es un error pensar que en otoño la piel de tu hijo no necesita hidratación. Al sol se unen en esta época otros factores climatológicos adicionales como el viento y a veces el frío. En otoño son muy habituales los brotes de dermatitis atópica. “Afortunadamente, muchos niños no evolucionan hacia las otras dos formas alérgicas (rinitis y asma) en sus dos primeros años de vida”, comenta el pediatra.

Prevención ante la atopía

Sin embargo, es importantísimo estar prevenidos. “La atopía es una piel seca que se deshidrata, producida por una lesión de la barrera inmunitaria cutánea, por eso la hidratación es fundamental”, explica el doctor Bernabeu. Aplícale de manera constante una crema hidratante especialmente indicada para bebés.

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8. Refuerza su organismo ante los virus

El VRS (Virus Respiratorio Sincitial) es el virus que afecta en mayor medida a los bebés menores de dos años durante la época otoñal: se estima que el 90% de la población infantil lo ha sufrido.

Este virus es el responsable de la bronquiolitis, una enfermedad del tracto respiratorio inferior que provoca una inflamación de las últimas ramificaciones de los bronquios, denominadas broquiolos. “Los síntomas se presentan normalmente después de dos días de un resfriado común, tos de intensidad variable, dificultad para respirar y algunas sibilancias”, explica el pediatra.

“El principal problema es que, si no se trata adecuadamente, deja alterados los bronquios y broquiolos, de manera que en casos extremos el niño puede padecer en el futuro una hiperreactividad bronquial. A veces si la broquiolitis es aguda, puede quedar hipersensibilizado, de manera que ante cualquier infección de cualquier otro virus, se acentuaría”, advierte.

Ante el Virus Respiratorio Sincitial

No existe un tratamiento para esta enfermedad por lo que si tu bebé se ve afectado por ella, aparte de aliviar sus síntomas lo único que puedes hacer es tener paciencia y esperar hasta que termine de curarse. “El niño se recupera bien de manera natural. Hay que darle líquidos para una buena hidratación, hacer lavados nasales y controlar su temperatura”, aconseja el doctor Bernabeu. En todo caso, consulta cualquier duda al pediatra y si ves que no mejora, acude de nuevo a consulta.

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9. Estimula su sociabilidad y sus sentidos

Otra clave importantísima: no olvides que en las épocas de frío se sale menos y tu bebé tiene menos oportunidades de ampliar su círculo social más allá de la familia cercana o la guardería. Por eso, además de llevarle al parque a diario, visitad con frecuencia a los abuelos o tíos, invitad a amigos con bebés a casa.... Estar en contacto con personas diferentes ayuda a sentar unas buenas bases para su futura sociabilidad.

Buenas actividades

Por otro lado, es necesario que también estimules sus sentidos. Aprovecha para hacerlo los momentos en los que esté relajado. Si notas que se cansa detén la actividad.

Durante los paseos, señálale los distintos colores de los árboles, déjale tocar las hojas del suelo y la hierba, imita los sonidos que hacen algunos animales...
Y en vuestra casa, elige juguetes adecuados a su etapa de desarrollo, aprovecha el cambio de pañal para hacerle cosquillitas, cántale mientras le vistes, déjale tocar la papilla cuando ya tenga edad para tomarla...

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