¿Con quién dejo al bebé mientras trabajo?

Valora los pros y los contras de las cuatro opciones más habituales y te irás a trabajar segura de que se queda en buenas manos.

 

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Al cuidado de una canguro

Es una alternativa frecuente cuando no se cuenta con ayuda de la familia y se desea que el bebé se quede en casa a diario. Es esencial dedicar tiempo a elegir a la persona, contar con referencias previas (acaba de estrenarse una plataforma que ayuda a buscar niñera; mira https://yoopies.es/) y estar unos días con ella y con el bebé para ver cómo le cuida, si entre ellos hay química, si sabe actuar ante una emergencia...  Una versión de esta alternativa, si la casa es amplia, es contar con una au pair que viva con la familia.

Las ventajas

Dejar al bebé al cuidado de una canguro posibilita que permanezca en su propio entorno y que cuando los padres se van a trabajar pueda seguir durmiendo. De esta manera no se interfiere en su horario habitual y se evita el estrés. Y no hace falta contar con otras opciones para los días en los que el niño se pone enfermo.
Otra gran ventaja es que el bebé recibe una atención totalmente personalizada en un ambiente tranquilo, ya que la canguro ejerce como una continuación de la madre.

Ten en cuenta...

Actualmente, contar con una canguro no es una opción barata. Además, exige a los padres ser capaces de confiar en alguien ajeno al núcleo familiar, tener claro cómo quieren que cuiden a su bebé y saber delegar. Por último, es necesario que tengan algo previsto por si algún día la canguro no puede acudir y, por supuesto, para cubrir su falta durante su periodo de vacaciones.

Con los abuelos

Optar por los abuelos maternos o paternos para dejar al bebé es una opción muy habitual en nuestro país. De hecho, datos de un estudio del Imserso muestran que la mitad de los abuelos españoles cuidan a diario de sus nietos.

Las ventajas

Es una alternativa que aporta mucha tranquilidad a los padres, conscientes de que el amor de los abuelos es tan grande como el suyo, lo que asegura al niño el afecto que necesita. Además, el bebé permanece en un ambiente tranquilo y familiar. La unión de ambos factores, amor y rutina, es idónea para el buen desarrollo cerebral del niño que al nacer aún es inmaduro y vive una gran transformación en su primer año.  
Por otro lado, los abuelos tienen tanto el tiempo como la capacidad para percibir las señales sutiles del bebé y responder a ellas, lo que favorece el desarrollo social y emocional del pequeño y va creando entre ellos un fuerte vínculo que perdurará y reforzará la unión familiar. Por último, es la opción más económica.

Ten en cuenta...

La carga de cuidar a un bebé día tras día puede ser pesada para una persona mayor. Solo es aconsejable que asuma esta tarea si goza de salud y, muy importante, si realmente desea hacerlo. Una opción es repartir los cuidados entre los abuelos paternos y maternos –esto, además, nos permite contar con unos si un día fallan los otros–.  
También hay que tener presentes los posibles roces por la brecha intergeneracional. Deben ser los padres quienes marquen la pauta, sin dejar de lado el diálogo y el mutuo respeto.

En un Centro de Educación Infantil

No es lo mismo que una guardería. El centro de educación infantil está sujeto a un proyecto y una metodología educativos, avalados por la Consejería de Educación, sus profesionales son titulados en Magisterio Infantil y hay un control sobre la ratio niños/educador según la edad del grupo, condiciones que no garantiza una guardería.

Las ventajas

En un centro de educación infantil el horario es amplio y muchos atienden casi todo el año, incluyendo el verano. No es necesario tener un plan B de cuidado del bebé, puesto que las bajas de las educadoras son cubiertas y el servicio está siempre disponible. Además, cuenta con material educativo que no se suele tener en casa y los profesionales que se encargan de los niños tienen una amplia formación en todo lo relativo a sus cuidados, estimulación... Por último, el bebé convive con otros niños, algo que a partir de los 10 meses puede contribuir a despertar su curiosidad y más adelante su afán de imitación.

Ten en cuenta...

Estar en un grupo de niños con trasiego de personas puede ser estresante para el pequeño, como apunta un estudio de la Universidad de Nijmegen, en Holanda, según el cual los niveles de hormonas del estrés en estos bebés son más altos que en los cuidados en casa. La clave, según otro estudio del Instituto de Salud Infantil y Desarrollo Humano de EE.UU., está en la calidad de atención que reciba el niño. En este sentido, conviene decantarse por un centro en el que el bebé tenga atención personalizada, cercana como la de una madre, y buena ratio niños/cuidador (lo ideal, si es posible, sería de 3 niños/1 educador, como en EE.UU.)
Por otro lado, muchos pediatras desaconsejan esta alternativa para prematuros y bebés vulnerables por haber sufrido alguna enfermedad, ya que al convivir con otros niños están más expuestos a infecciones.

Con una Madre de Día

En el año 2003 se creó este servicio, en el que una madre de día (tagesmütter, en su equivalente alemán) cuida en su domicilio durante 8 horas al día a un máximo de cuatro niños menores de 3 años (tres, si uno de ellos es un bebé de menos de 12 meses). La casa de la madre o el padre de día debe cumplir las condiciones necesarias y la persona ha de contar con una titulación específica.

Las ventajas

Con esta opción el niño se encuentra en un ambiente hogareño y familiar, que es para él como una segunda casa en la que tiene hermanos y le aporta seguridad y bienestar. Además, los ratios de menores por cuidador son bajos, lo cual garantiza una atención personalizada, y hay un horario flexible, siendo posible llevar al niño solo parte del día o por horas. Por último, muchas madres de día siguen un método educativo concreto, como el de Waldorf o Montessori.

Ten en cuenta...

De momento este servicio solo está regulado en la Comunidad de Madrid y en Navarra. Y el precio es parecido al de un centro de educación infantil privado sin subvención. Por otra parte, la persona está sola ante la ardua tarea de cuidar a varios niños (aunque las madres de día suelen estar conectadas entre sí). Por último, hay que tener una alternativa por si la madre de día enferma.

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