9 "problemas" de sueño del bebé que tienen solución

Muchos de ellos son en realidad comportamientos normales, típicos del momento de desarrollo del niño. Tenlo en cuenta y descubre qué hacer para favorecer su descanso.

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D.R.
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6 semanas: tiene el sueño invertido

En sus primeras semanas de vida, muchos bebés se despiertan varias veces por la noche o les cuesta mucho conciliar el sueño, mientras que por el día duermen a pierna suelta. Es totalmente normal y tiene una explicación clara: como en el vientre materno no existe el día ni la noche, el bebé, al nacer, no distingue entre ellos.

Por lo general, en torno a los 2 meses sus patrones de sueño empezarán a establecer una relación con el ciclo luz-oscuridad y hacia los 3 o 4 meses su cerebro estará lo bastante maduro para adaptarse a ellos, por lo que la situación comenzará a cambiar.

Qué puedes hacer

Lo primero es respetar su ritmo natural, él se irá regulando poco a poco. Pero sí puedes poner en práctica algunas pautas para facilitar la adaptación más adelante, cuando esté preparado.

- Por el día lleva su cunita al salón, para que se habitúe a la claridad exterior y a los ruidos habituales de la casa. Por la noche trasládala al dormitorio, que tiene que estar completamente a oscuras y en silencio.
- Procura que las tomas nocturnas sean distintas a las diurnas: dáselas en penumbra y no las alargues. Durante el día dedica a las tomas más tiempo y finalízalas con juegos, arrumacos, canciones... Así irá percatándose de la diferencia entre la noche y el día.
- Introduce un ritual de buenas noches en su jornada, que le marque la diferencia entre la vigilia y el descanso (el baño, la última toma, una nana...). Esta rutina, que debe ser siempre igual, le proporciona seguridad y le facilita la conciliación del sueño. Por eso debes mantenerla, con algunas variaciones a medida que crezca, durante toda su infancia.

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4 meses: Llora antes de dormirse

Hacia los 4 o 5 meses, muchos bebés lloran unos minutos antes de quedarse profundamente dormidos. Este comportamiento, que en ocasiones dura bastante, se debe a que el llanto es una manera de liberar nervios y tensiones y les ayuda a calmarse y a conciliar el sueño.

Qué puedes hacer

Cuando llore permanece a su lado hasta que se calme y se duerma. Si ves que le ayuda que le acaricies o le hables bajito, hazlo. Los bebés se ponen muy nerviosos cuando lloran y no les atienden, y esto les dificulta la conciliación del sueño todavía más.

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5 meses: Solo se duerme en brazos

Durante el embarazo, el bebé se dormía con el suave vaivén de los movimientos de su madre y el sonido de los latidos de su corazón. Una vez que llega al mundo, estar en brazos de mamá o papá y ser mecido le ayuda a rememorar esta agradable situación, por eso muchos bebés solo se duermen así.

Qué puedes hacer

Dormirse en brazos no es negativo para tu bebé; al contrario, le hace sentirse querido y protegido. Pero si ya tiene varios meses, solo logra dormirse así y quieres que vaya aprendiendo a conciliar el sueño sin tu ayuda, puedes poner en práctica un plan gradual. La clave está en hacerlo con mucha tranquilidad, respetando su ritmo y demostrándole que estás ahí cuando te necesita. Uno que suele funcionar:

- Mécele antes de acostarle, pero empieza a dejarle en la cuna justo antes de que se duerma del todo. Quédate a su lado y si te reclama dale la mano, acaríciale...
- Cuando haya aceptado este paso, en el momento en el que te reclame sustituye ese contacto físico por un contacto verbal: cántale una nana bajita, háblale en susurros...
- Un tiempo después, empieza a salir del dormitorio justo después de acostarle, dejando la puerta abierta. Dedícate a tus tareas, pero vuelve al cuarto cada pocos minutos para ver cómo está. Así, oyéndote y viéndote de vez en cuando, evitarás que se sienta abandonado y acabará conciliando el sueño él solo.

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7 meses: aún pide la toma nocturna

A los 7 meses, muchos bebés han dejado ya la toma nocturna, pero otros siguen reclamándola. La razón es que cada niño sigue su ritmo a la hora de adoptar hábitos de sueño y alimentación.

Qué puedes hacer


Lo primero, tomarte la situación con calma: más tarde o más temprano, su organismo se habituará a hacer un sueño más largo por la noche, sin que el niño se despierte para comer. Algunas pautas para favorecerlo:

- Intenta prolongar su sueño nocturno, retrasando la hora de darle la papilla de cereales que toma por la nochd. 

- Otra idea: adelanta un poco la papilla de cereales de la cena y, justo antes de dormir, dale una toma de leche. Así aguantará más tiempo por la noche sin despertarse.

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9 meses: se desvela cuando me voy

“Mi bebé, de 9 meses, antes se quedaba dormido sin problemas, pero desde hace unos días llora y se desvela cuando ve que salgo de su dormitorio”, cuenta una madre. Esta situación es muy común en la época del miedo a la separación. El pequeño llora porque ya siente que es una persona distinta a ti pero aún no entiende que sigues existiendo cuando no te ve.

Qué puedes hacer


Es esencial que ahora te note muy cerca y que se sienta apoyado por ti. Si le das seguridad y confianza, irá superando este miedo a la separación. 


- Por el día no le obligues a estar en brazos de desconocidos contra su voluntad. Por otro lado, si estáis en casa y vas a un cuarto distinto, deja la puerta abierta y háblale desde el sitio donde estás. Además, juega con él al cucú-trastrás, para enseñarle que aunque no te vea, continúas existiendo. 


- Por la noche, cuando le acuestes, explícale lo que va a pasar: “ahora te quedas en la cuna, durmiendo, y mamá se va un ratito en el salón”. 
Si cuando te has ido te reclama, vuelve a consolarlo y quédate un rato con él.

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20 meses: se levanta una y otra vez

Entre los 18 y los 36 meses, a los niños les cuesta mucho separarse de sus padres, quedarse solos, enfrentarse a la oscuridad, pasar de la actividad al reposo (sobre todo si es un niño muy nervioso o sensible), aguantar las ganas de seguir jugando... Por eso, si tu hijo se levanta una y otra vez de la cama y sale al salón, o pide un vaso de agua no debes extrañarte.

Qué puedes hacer:

- Explícale que hay una hora fija para irse a la cama. A pesar de sus protestas, esto hará que se sienta querido y protegido, lo que favorecerá su sueño. 

- También le vendrá genial que al caer la tarde inicies una rutina a base de actividades tranquilas que le marquen el paso del día a la noche y le ayuden a relajarse: leer cuentos, mirar fotos... 

- Dale un vaso de leche: tiene 
triptófano, una sustancia natural que induce al sueño.
- Deja la puerta de su habitación abierta y la luz del pasillo encendida, para que se sienta menos aislado. 
Y déjale un objeto que le haga compañía, como un peluche.
- Idead un plan entre tú y papá y seguidlo a rajatabla. Por ejemplo: no puede levantarse de la cama más de una vez. A la siguiente intentona te quedarás con él, a su lado, haciendo algo relajado. Cuando te canses será el turno del padre. Así irá acostumbrándose a que una vez acostado tiene que seguir en la cama, pero lo hará de forma tranquila y relajada.

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2 años: se despierta muchas veces


“Mi hijo, de 24 meses, se despierta muy a menudo por la noche. Le consuelo y se duerme de nuevo... hasta que poco después vuelve a despertarse”, comenta un padre. Es un caso muy habitual. Ocurre porque a esta edad el niño vive multitud de experiencias que aún no es capaz de asimilar, y esto le hace tener un sueño intranquilo, a veces acompañado de miedos. A esto se une que aún no distingue entre 
la realidad y lo soñado.

Qué puedes hacer


• Procura que las últimas horas del día sean tranquilas. Evita los juegos bruscos y anima a tu hijo a hacer dibujos, a modelar con plastilina...


• Ve a su dormitorio en cuanto se despierte; sus nervios le impiden volver a dormirse solo.


• Puede ser buena idea que durante unos días dejéis que duerma en vuestro cuarto, para que se sienta acompañado y no tenga miedo. Una vez que vuelva a dormir mejor, llevadle de nuevo a su dormitorio, celebrando el paso como un auténtico triunfo.

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30 meses: tiene pesadillas

Las pesadillas, muy habituales entre los 2 y los 4 años, son una válvula de escape para el niño: así expresa sus miedos e inseguridades.

Qué puedes hacer

- 
Consuela a tu hijo diciéndole algo como “ya pasó, ya pasó”, dale un poco de agua o de leche tibia (beber tranquiliza) y quédate con él hasta que se vuelva a dormir. 

- Al día siguiente, pídele que te hable de esa pesadilla que tanto le asusta y anímale a hacer un dibujo sobre ella. Acto seguido, sugiérele que cambie el final de su sueño por otro más agradable.

- Leerle cuentos sobre el tema también le ayudará mucho.

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3 años: tiene terrores nocturnos

Hacia los 3 años es normal que en plena noche el niño empiece a gritar aterrorizado y que si la madre o el padre van a su lado comprueben que tiene los ojos muy abiertos, pero no los ve. Son los terrores nocturnos, que a diferencia de las pesadillas se producen en la fase más profunda del sueño (por eso el niño no acaba de despertarse).

Qué puedes hacer

- No le despiertes, quédate con él y observa cómo transcurre la situación (intervén si puede hacerse daño). 

- No le abraces si te rechaza. Por el contrario, hazlo con fuerza si ves que eso le tranquiliza. 

- Intenta mantener la calma: aunque tenga aspecto de estar aterrado, no hay peligro de que le pase nada. 

- En adelante, procura que tu hijo tenga momentos de tranquilidad a lo largo del día y evita que llegue exhausto a la cama. El agotamiento, la sobreexcitación y las tensiones favorecen la aparición de estos terrores.

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