Los beneficios de salir de paseo para tu bebé

Tiene muchos beneficios para su salud física y emocional, y además contribuye a su desarrollo y aprendizaje.

 

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De paseo, a diario

Es fácil imaginar que durante la primavera y el verano vas a salir a pasear con el bebé, porque son épocas del año en las que todos nos sentimos mejor y más alegres. Los bebés también. Y es lógico. Como hace buen tiempo los sacamos más a la calle y al respirar aire puro y tomar la luz del sol, adquieren un aspecto más saludable. Pero, este buen hábito hay que mantenerlo también durante los días destemplados del otoño e invierno. Por supuesto, con el bebé bien abrigado en su cochecito y eligiendo para el paseo las mejores horas del día y las zonas más alejadas del tráfico.

Mediante el paseo, además de tomar el aire y el sol, el niño se acostumbra a observar y explorar el paisaje y a estar con personas diferentes a las de la familia. Esto los estimula, los vuelve más receptivos y les ayuda a vencer el miedo a los extraños, ¡cómo no van a sentirse más felices fuera de casa!

Por eso, lo normal es que el pediatra te recomiende sacar a tu bebé de paseo a diario. El motivo radica en que la luz del sol (no el sol directamente) fortalece el sistema inmunológico y favorece el crecimiento (esto es así porque ayuda a sintetizar la vitamina D, que es la que fija el calcio a los huesos).
Además, salir de paseo, aunque vayamos por la sombra, es el tratamiento ideal para los bebés que tienen ictericia. Esta alteración se debe a la acumulación de bilirrubina en el organismo, una sustancia que confiere un tono amarillento a la piel. Y es que está comprobado que la luz del sol contribuye a normalizar el nivel de este pigmento corporal.

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En temporada de frío...

Para que disfrutéis del paseo sin volver a casa con un problema de salud es importante que:

- El bebé vaya bien abrigado, con su saco de paseo dentro del cochecito. Si lleva las manos fuera debe llevar manoplas.
- Si el paseo es en silla, tienes que ponerle su buzo acolchado y el cubrepiés de la silla. Y si llueve, la burbuja.
- Conviene que el paseo lo realices a paso ligero, no te detengas mucho tiempo en ningún sitio, ya que los bebés no regulan bien su temperatura corporal y las corrientes de aire pueden bajarla mucho.
- Elige las horas centrales del día, así el sol aportará más calor a vuestro desplazamiento.
- Mejor por parques y jardines. Prescinde de zonas con mucho ruido y contaminación de tráfico.
- Si la climatología no acompaña, con media hora en la calle es suficiente.
- Si el bebé no se encuentra bien, le duelen los oídos o está pasando por un proceso catarral, no arriesgues, deja el paseo para otro día.

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Precauciones para días destemplados

Lo normal en días desapacibles es que aproveches las compras o recados que tengas que realizar para sacar al bebé a la calle. En tus salidas con el niño recuerda que:

- La piel de los bebés es muy sensible al frío y al viento. Aplícale una crema hidratante específica protectora frente el frío.
- Si paseas con un portabebés comprueba que sus pies están bien cubiertos y que las manitas y la nariz no se quedan frías. El resto del cuerpo irá caldeado con tu calor corporal. Existen artículos de puericultura que cubren las mochilas ventrales y portabebés y protegen de la lluvia y el viento.
- Cuando entres en un lugar cerrado, lo primero es abrir el saco del bebé y quitarle guantes y gorro para que no se sofoque con la calefacción interior (también si llevas al niño en una mochila). Haz lo mismo al llegar a casa. No dejes al niño dormido en el carrito tal como ha llegado de la calle, quítale la ropa de abrigo.
- En casa mantén un calor ambiental moderado, sin que exista un gran cambio de temperatura entre el interior y el exterior.
- Cuando hace frío la sensación de sed es menor, pero no olvides ofrecer a tu hijo el pecho (o su bibe de agua si ya ha empezado con los sólidos) en lugares con la calefacción alta.

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Antes de salir, prepara el "equipaje"

Para que el paseo transcurra sin incidentes y puedas estar fuera el tiempo que quieras, antes de salir de casa comprueba si has metido en tu bolso maternal todo lo que necesitas:

En días destemplados:

- Una mantita fina o una toquilla, por si tienes que sacar al niño del cochecito.
- Un gorrito de lana y sus manoplas.

En días calurosos:

- La crema protectora infantil y también una sabanita muy fina para tapar las piernas del bebé (a veces la sombrilla del cochecito no es suficiente para protegerle bien del sol).
- Un gorrito de tela fina (tu hijo no va a estar todo el rato en el cochecito, debajo de la sombrilla).
- Una chaquetita o una toquilla por si empieza a refrescar o por si entráis en algún lugar en el que haya aire acondicionado.
- Si tu hijo aún no anda y vas a llevarle al parque, recuerda que necesitarás una toalla grande para poner en el suelo y tumbarle o animarle a gatear por ella.

En cualquier momento:

- El chupete, si lo usa (no te olvides de cogerlo, porque si tu peque lo echa en falta se pondrá nervioso y es muy probable que tengas que volver a casa antes de lo previsto).
- Algún juguete que le mantenga entretenido por el camino.
- El cambiador, el paquete de toallitas húmedas, la crema para prevenir las irritaciones del culete, unos cuantos pañales y un cambio de ropa por si se mancha.
- El biberón de agua, para intentar que beba de vez en cuando (si no toma leche materna o tiene más de 6 meses).
- Si tu bebé ya ha empezado con la alimentación complementaria y le va a tocar merender fuera, lleva la comida en un envase adecuado y protegido de las altas temperaturas.

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Precauciones para el mejor paseo

El paseo le sentará fenomenal a tu bebé, pero para que pueda disfrutar del aire libre sin correr riesgos, cuando haga calor debes tomar algunas precauciones:

- Aprovecha para pasear con él en las primeras horas de la mañana o en el atardecer, pero evita hacerlo entre las 12 del mediodía y las 6 de la tarde, que es la franja horaria en la que hace más calor.
- Elige para pasear una zona verde y, a ser posible, alejada del tráfico, para que podáis oxigenaros bien y relajaros. Y ve por la sombra, para que el paseo resulte mucho más agradable para los dos.
- Para que no se sofoque, vístele con ropa ligera y de tejidos naturales, como el algodón o el lino (si suda y el sudor se le queda frío se pondrá malo).
- Antes de salir, aplícale un protector solar específico para bebés (nunca antes de los 6 meses) en las zonas que lleve descubiertas, salvo en las manos y alrededor de la boca, para que no lo chupe. Ten en cuenta que su piel tiene muy poca melanina (es la sustancia responsable del color cutáneo, de los ojos y del pelo, que además actúa como barrera protectora), por lo que es muy fácil que se queme.
- Si ya ha empezado con la alimentación complementaria, recuerda que debes ofrecerle agua en su biberón a menudo, para evitar que se deshidrate.
- Acuérdate de tocarle el cuello de vez en cuando y, si le suda, pásale una toallita húmeda. De esta manera le refrescarás y evitarás que el sudor se le acumule en los poros y que le salgan granitos.

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La vuelta a casa en epoca de calor

A la hora de volver, si para llegar a la zona del paseo has ido en coche, airéalo antes de meter a tu hijo en él; así podrás prevenir que sufra un golpe de calor. Y no olvides poner el parasol en la ventanilla que esté más cerca del pequeño, para evitar que se queme durante el trayecto.

Cuando llegues a casa, si habías dejado puesto el aire acondicionado quítalo o ponlo a la temperatura más baja si hace mucho calor, pero evitando que el frío le dé directamente a tu hijo.

Después de pasar un buen rato en la calle, te sorprenderá con qué gusto come (salvo que le hayas dado de comer por el camino) y qué bien duerme tu pequeño. Es por la oxigenación, que le abre el apetito, le relaja y ayuda a que su sueño sea más profundo y reparador.

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