Bebé en verano: esto sí y esto no

¿Puedo llevarle a la playa? ¿Y bañarle en la piscina? ¿Darle un helado? ¿Subirle a un avión? ¿Suprimirle la siesta? Respondemos a las 12 dudas más comunes sobre los cuidados del bebé en verano.

 

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Genial para el bebé... con precauciones

El verano es una época fascinante para tu hijo. Tiempo de hacer cosas diferentes, descubrir nuevas sensaciones, ir a lugares distintos, revolcarse en la hierba y  hacer castillos de arena. En fin, de experiencias siempre positivas.

Pero también es época de alteraciones en su rutina diaria, de mucho sol y de horarios interminables que te obligan a extremar las precauciones. ¿Cómo hacerlo? ¿Qué es adecuado (y qué no) con un niño pequeño en esta época? Tenerlo en cuenta es esencial para que todo vaya bien y este verano sea realmente especial.

Para que no tengas ninguna preocupación, te contamos cuáles son las 12 cuestiones sobre el bebé que más dudas platean a los padres en verano y te damos lrespuestas. Toma nota.

¿Puedo llevarle a la playa?

Si es menor de 6 meses, no; tiene más riesgo de deshidratación y su piel es aún demasiado inmadura para soportar los rayos del sol. “No solo no disfruta sino que lo pasa mal”, dice la pediatra Lucía Galán Bertrand. “La radiación solar se refleja sobre la arena y aunque le pongas protección su piel se resiente”, completa.

A partir de los 6 meses (algunos expertos recomiendan esperar al año) la playa puede ser muy agradable para él, pero evita las horas centrales del día y protégele adecuadamente la piel, la cabeza y los ojos.

¿Es buena la arena de la playa?

Por supuesto, nada hay más agradable para un niño que experimentar con todo lo que le rodea. Eso sí, con una excepción: si tu hijo ha sufrido alguna herida y sigue abierta es importante que no entre en contacto directo con la arena, ya que ésta tiene un alto poder infectante por la cantidad de bacterias que contienen los granos. “Hasta que no se le caiga la costra ha de evitar la arena o protegerla convenientemente”, sugiere la pediatra.

¿Le baño en el mar o la piscina?

El agua de mar es fuente de vida: contiene oxígeno, nitrógeno, flúor, cobre, hierro, yodo y sodio. Un baño no solo le estimula y le relaja, sino que ayuda a sus defensas. Si es la primera vez que lo bañas, cógele del tronco y deja que hunda sus pies en el agua poco a poco. Evita los días con oleaje para que no se asuste.

Con el agua de la piscina, en cambio, hay que tener más cuidado por el cloro y otras sustancias químicas que contiene y que pueden provocar irritaciones cutáneas. Lo recomendable es unos 20 minutos si lo bañas en el mar (menos si el agua es muy fría) y la mitad de tiempo en la piscina. “Su cuerpo se enfría más rápidamente que el del adulto, por lo que un signo para saber el momento de retirarlo es cuando empieza a tiritar”, explica la experta. A continuación es conveniente darle una ducha de agua dulce, secarlo correctamente con una toalla y dejarlo un ratito al sol.

¿Cuándo he de ofrecerle agua?

Hasta los 6 meses no hace falta darle agua, ya que es un 80% del contenido de la leche materna. A partir de esa edad es bueno ofrecerle un complemento en las épocas de más calor. ¿La razón? Los bebés, como los adultos, también sudan y pierden líquidos sobre todo en la época estival. “Un niño de 10 meses no va a pedir agua, pero la necesita. De ahí que haya que ofrecérsela”, explica Lucía Galán. “Estoy cansada de ver a niños de menos de 2 años deshidratados en la puerta de Urgencias de los hospitales después de haber pasado diez horas en la playa si beber agua”, se lamenta.

Si estás en España puedes darle agua de grifo o embotellada, pero si viajas al extranjero lo mejor es que, en caso de duda, se la des siempre mineral en botella. Lo recomendable es que lleves un botellín de 200 ml a mano. “Un niño puede beber alrededor de medio litro de agua adicional en verano”, explica la pediatra, que añade otro consejo: “cuanto menos comparta la botella, mucho mejor, porque muchos virus viajan a través de la saliva”.

¿Le dejo probar de mi plato?

Sí, pero con una regla básica: no le ofrezcas alimentos que no haya probado anteriormente, por si le producen una reacción alérgica alimentaria. “Estas reacciones son inmediatas y hay que acudir con urgencia a un centro médico para tratarlas”, alerta la experta infantil. En pocas palabras, no le des un kiwi por primera vez en una cala perdida de Menorca.

Recuerda que no debe tomar frutos secos hasta los 3 años porque es la primera causa de atragantamiento en niños pequeños. Cuidado también con los platos elaborados a base de huevos si el local no te ofrece todas las garantías sanitarias. Y con los mariscos, por posibles alergias. Y desecha el atún rojo y el emperador, que pueden contener mercurio.

Para el resto, sentido común: desde los 12-18 meses le puedes dar trocitos de aceitunas, patatas fritas o lo que os sirvan. ¡Buen provecho!

¿Puedo darle un helado?

A partir de los 12 meses puede tomar casi de todo; y en esto tiene cabida el helado. Puedes ofrecérselo, ya sea artesano o industrial. Pero recuerda que tiene un aporte extra de azúcar (que no necesita), por lo que es bueno que no abuse. “En vacaciones es una estupenda opción y se lo comerá encantado”, explica Lucía Galán Bertrand. Eso sí, con un matiz: no más de dos o tres veces por semana.

¿Con qué ropa le visto?

Por la mañana, lo ideal es que sus piernas estén destapadas (ponle un pantalón corto o un vestidito, que sea siempre de algodón o de algún tejido transpirable). No es necesario que le pongas calzado si todavía no anda, con los pies al aire libre se sentirá más cómodo.

Si a media tarde refresca un poco, una opción perfecta es una prenda de manga larga de color claro y de algodón (evita la ropa sintética), que es un tejido ligero y confortable y le resguarda del sol y de las posibles picaduras de los insectos.

En cuanto al bañador, hay quienes consideran que no hay nada más sano para un niño pequeño que correr desnudo por la playa, pero ten presente que para estar sentado en la arena, sobre todo si es niña, es preferible que lo lleve puesto.

Gafas de sol, ¿convenientes?

Hay pediatras que recomiendan que los niños pequeños lleven gafas de sol en la playa. Pero según nuestra asesora, si el niño no va a estar muy expuesto a las radiaciones solares, no es necesaria su utilización. “El sol en exceso puede provocar conjuntivitis, pero es más frecuente en niños procedentes de países nórdicos con bajas dosis de luminosidad. En España, en cambio, no hace falta”, argumenta Lucía Galán. “Un gorro con visera es un estupendo sustituto para evitar la incidencia directa del sol en los ojos”, añade.

¿Cuándo puedo llevarle en avión?

No existe una edad concreta. De hecho, puede hacerlo desde que nace, aunque lo más prudente es esperar a que cumpa al menos un par de semanas de vida. No olvides que hasta los 2 años no paga asiento si va sentado contigo y que para volar necesitarás llevar el libro de familia (España y Unión Europea).

Y recuerda que la presión puede causarle molestias en los oídos. Para solucionarlo, nada mejor que darle pecho o biberón o ponerle el chupete durante el despegue y el aterrizaje.

¿Qué debo saber si viajo con él en coche?

Los desplazamientos por carretera son los más habituales durante las vacaciones. Apunta estos consejos para que sea un viaje feliz:

- Haz paradas cada dos horas para sacarlo de la silla y que se mueva un rato.
- Pon el aire acondicionado a 22-25 ºC si el calor exterior es muy sofocante.
- No le abrigues demasiado, la sillita desprende calor (si no es transpirable).
- La música le distrae. No olvides las canciones infantiles en CD o en tu spotify.
- Lleva siempre a mano pañales, toallitas y una muda adicional, además de una manta y un biberón o botellita con agua.

¿Le perjudica el aire acondicionado?

Esta es una de las preguntas más recurrentes en las visitas a los pediatras durante el verano. La respuesta es no. “Muchos padres no lo conectan porque piensan que es nocivo y mantienen su casa a casi 40 grados, que es mucho peor”, se lamenta la pediatra.

Revisando que el filtro esté limpio y evitando que le dé directa la corriente de aire, utilízalo para tener la casa a una temperatura agradable, entre 22 y 25 grados. “Los niños no se resfrían por el aire acondicionado si está a la temperatura adecuada”, insiste Lucía Galán.

¿Puede saltarse la siesta?

No es recomendable porque la rutina es fundamental a estas edades, incluso en verano, cuando toda su vida se altera más de lo habitual. “Acostarlo media hora más tarde por la noche, en cambio, no le perjudica para nada y coincide más con la puesta de sol”, sugiere la pediatra.

Hazlo de forma gradual y procura que mantenga las dos horas de siesta diarias. “Puede dormir bajo un pino, pero no hay nada mejor que una habitación sin luz a una temperatura de 25 ºC”, recomienda.

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