Consejos para enseñar a tu bebé a sentarse

Se trata de un avance significativo en la maduración muscular y en la coordinación motora de tu hijo. Descubre cómo lo logrará y cómo puedes ayudarle.

 

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Comienza a sentarlo a los 6 meses

Entre los cuatro y los cinco meses, tu bebé, estando tumbado, aprendió a girar sobre sí mismo para ponerse boca abajo. Y alrededor de los cinco o los seis meses también aprendió a ponerse boca arriba.

Desde esta edad puedes empezar a sentarle sobre tu regazo a ratitos, mirando hacia ti, teniendo la precaución de sujetarle bien la espalda y el cuello con tus manos. También puedes sentarle encima de ti, mirando al frente, apoyando su espalda contra tu pecho. En ambos casos se sentirá estable y seguro y no adoptará posturas forzadas.

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Sentado, pero con apoyo

Un mes después será capaz de permanecer sentado durante unos minutos sin recostar la espalda, pero necesitará estirar los brazos hacia adelante para apoyarse en las manos. En esta posición, incluso girará la cintura a ambos lados para coger cualquier juguete que le llame la atención, sin perder el equilibrio. Aun así, es importantísimo colocar un almohadón grande detrás de él, para evitar que en caso de que se caiga, se dé un golpe en la parte posterior de la cabeza.

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Pronto no necesitará ayuda

Aproximadamente a los ocho meses, estando sentado sin ningún apoyo, podrá echarse hacia adelante y hacia los lados tantas veces como quiera, durante todo el tiempo que le apetezca, manteniendo la estabilidad perfectamente.

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No utilices cojines como apoyo

Cuando ya sea capaz de sentarse, aunque sea con apoyo, podrás colocarle en su hamaquita (con el respaldo cada vez más elevado), en una esquina del sofá o en la cama (sin alejarte de él). Pero no le pongas entre cojines: los pediatras y traumatólogos infantiles lo desaconsejan, además de por seguridad, porque le obligan a adoptar posturas forzadas que pueden ser nocivas para su espalda.

Aun así, de momento no le dejes solo ni un segundo, porque es fácil que pierda el equilibrio y se caiga. También advierten que nunca hay que obligar al pequeño a mantenerse sentado si es evidente que no está a gusto o que tiene ganas de tumbarse.

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Juegos que le benefician

Para facilitar a tu hijo el avance de mantenerse sentado, puedes practicar desde mucho antes de que empiece a hacerlo juegos y ejercicios específicos. Te contamos algunos de los más recomendados por los pediatras, traumatólogos y fisioterapeutas infantiles:

- Túmbale en su mantita o en tu cama y cógele de las manos, para que se esfuerce en levantarse. Una vez que lo consiga, vuelve a la posición inicial y repite el movimiento tres o cuatro veces. Fortalecerás sus abdominales.
- Siéntale en tu regazo, mirando hacia ti, y juega con él a juegos tradicionales como “aserrín, aserrán” o “al paso, al trote y al galope”. Fortalecerás su columna y la musculatura de la espalda, el cuello y los brazos.
- También es recomendable que le tumbes boca arriba y le ladees despacio de derecha a izquierda y viceversa. 

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Un gran paso en su desarrollo

Aprender a sentarse supone un gran avance para el desarrollo físico e intelectual del bebé. Y es que esta postura... 

- Le fortalece los músculos de la espalda, lo que le evitará molestias y posibles problemas cuando eche a andar.  
- Le proporciona una mayor autonomía para coger y manipular los juguetes y los objetos que le interesan.  
- Le ofrece una perspectiva distinta de su ambiente y le expone a estímulos nuevos, lo que fomenta su inteligencia y sus ganas de conocerlo todo y despierta aún más sus sentidos.

Además, aprender a sentarse es el paso previo para poder gatear, un ejercicio importantísimo en el desarrollo del pequeño (aunque no imprescindible), que le prepara para caminar mejor después.  

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