16 trucos para calmar el llanto del bebe

Sí, ya sabes que necesita llorar, que así comunica sus necesidades... Pero si ya ha comido, tiene el pañal limpio y sigue llorando... no puedes evitar desesperarte. Tranquila, aquí tienes las claves para calmarle.

 

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Prueba- error

No hay excepciones, todos los bebés lloran. Y es necesario que lo hagan porque el llanto les sirve para comunicarse, oxigenar sus pulmones, descargar la tensión acumulada... Pero esto no quiere decir que no debas calmar a tu bebé cuando llora: comprobar que le atiendes hace que se sienta querido y favorece su inteligencia emocional. ¿Y cómo conseguirlo? Te proponemos varias técnicas. Dedica diez minutos a probar cada una antes de pasar a la siguiente. Alguna funcionará.

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Háblale suavemente

Tu voz es la que más le calma porque la escuchaba cuando estaba creciendo en el útero. Cuéntale lo que le pasa, lo que haces... (“lloras porque tienes hambre, mamá te va a dar de comer ahora...”).

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Ponte a su altura

Su agudeza visual es aún inmadura, pero el recién nacido es capaz de mantener contacto visual desde los cinco días de vida, según un estudio publicado por Proceedings of the National Academy of Sciences of America. Gracias a ello tu bebé es capaz de reconocer tu cara y verla hace que se sienta más tranquilo.

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Dale un masaje

Nada funciona mejor con un bebé cansado o malito. El contacto piel con piel estimula los receptores cerebrales que le calman y favorece la producción de endorfinas (las hormonas que le hacen sentirse bien). Para que el masaje sea más efectivo intenta que los movimientos sean largos, por ejemplo desde la zona de los hombros hasta los pies.

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Recurre al shh, shh, shh...

Haz este sonido detrás de su orejita. Es muy similar a los que le llegaban, distorsionados por el líquido amniótico, cuando todavía estaba en tu interior. Los distinguía desde las 20 semanas de vida y ahora este sonido tan parecido le recuerda a aquella época.

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Acúnalo en tus brazos

Flexiona los brazos en un ángulo de unos 90 grados, junto a tu pecho, y coloca al bebé tumbado sobre tus antebrazos, con su cabecita apoyada en la articulación del codo y su cara mirando a la tuya. Mécele y aprovecha para darle palmaditas en el pañal con la mano que te queda libre.

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Llévalo de exploración

Si llora porque está aburrido puedes colocarlo en posición fetal, sentado sobre uno de tus brazos y con la espalda apoyada en tu pecho y pasando tu otro brazo alrededor de su torso para sujetarle con seguridad. Paséale así con movimientos rítmicos mientras le hablas con calma.

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Sujétalo boca abajo

Esta postura es especialmente efectiva si llora porque le duele tripa o tiene gases. Colócalo boca abajo sobre uno de tus antebrazos, descansando su cabeza en el pliegue del codo, y haz una ligera presión sobre el pañal con la mano. El efecto será similar al de un masaje abdominal.

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Ponle junto a tu corazón

Mécelo en tus brazos con la cabeza apoyada sobre tu pecho y sujetando su culete con una mano y su cabeza con la otra. El latido de tu corazón le reconfortará.

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Cántale una nana

El sonido de tu voz y la cadencia monótona de este tipo de canciones (en todos los idiomas usan una combinación similar de vocales y consonantes) reduce su ansiedad y le calma si le duele algo, según han demostrado en el hospital pediátrico londinense Great Ormond Street.

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Ponle música

En el recién nacido, una gran parte del córtex cerebral se dedica a interpretar emocionalmente la música que escucha, de ahí que los bebés sean tan receptivos a ella. Aprovéchalo y crea rutinas. Por ejemplo, pon siempre las mismas canciones antes de acostarle, así las asociará con el momento de dormir.

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Aprovecha el ruido blanco

Los electrodomésticos hacen un sonido que se conoce como ruido blanco, que es el que contiene todas las frecuencias a una misma potencia. Y varios estudios han demostrado que este tipo de sonido tiene un efecto calmante para el bebé. Si notas que tu hijo está muy inquieto y empieza a lloriquear, siéntale en su hamaquita o en su cochecito y llévale al lugar donde esté puesto el lavavajillas, estéis pasando el aspirador... Será mano de santo.

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Recurre al chupete

Cuando la lactancia materna esté bien instaurada, haz que este útil accesorio entre en la vida del bebé. La succión le relaja cuando está nervioso (le ayuda a autorregular el estrés y a bajar el ritmo cardíaco), le entretiene cuando está aburrido, le hace sentirse seguro cuando se enfrenta a una novedad y le alivia cuando le duele algo (favorece la secreción de analgésicos naturales en su organismo).

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Agita su sonajero

Todavía no será capaz de sujetarlo, pero si lo mueves delante de él cuando llora porque está aburrido, se entretendrá y se calmará. Y más adelante, cuando ya sepa cogerlo, se convertirá en uno de sus juguetes favoritos.

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Puede llorar por una necesidad

Muchas veces el llanto responde a que el bebé tiene una necesidad concreta. Estas son las más comunes:

Tiene hambre o sed

El llanto empieza de golpe, dura unos segundos, se calma y vuelve otra vez con la misma cadencia. Además, el bebé se chupetea las manitas o gira la cabeza hacia donde estás tú.

Quiere dormir

Llora de manera intermitente pero con la misma cadencia, como si se estuviera cantando una nana. Es probable que además se toque el pelo o se tire de él.

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O quizá su llanto se debe a que le ocurre algo

Tres son las razones más frecuentes para el llanto del bebé provocado por algo que siente.

Siente dolor

Desde el principio llora desconsolado con la boquita abierta y solo descansa para tomar aire. A veces le tiembla la barbilla. El llanto puede ir en aumento o ser un quejido constante de baja intensidad.

Está molesto

Porque tiene el pañal sucio, frío, calor... Llora en tono bajo, quejoso, y mueve enérgicamente piernas, brazos y cara.

Está aburrido

Su llanto es una especie de gorgorito; si no le atiendes, dará grititos.

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