Factores que afectan al sueño del bebé y cómo poner remedio

Hay muchos y todos tienen solución. Descubre cuáles son los más habituales y podrás ayudar a tu hijo a dormir mejor.

 

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¿Por qué duerme mal?

Muchas son las situaciones y los motivos que pueden despertar a tu hijo en medio de un plácido sueño, o que le impiden llegar a dormirse.

La mayoría son puntuales o desaparecen a medida que el niño va haciéndose mayor. Y en todas, la clave es mantener la calma y ofrecer a tu hijo tranquilidad y mucho cariño. Aquí puedes encontrar las soluciones a los más frecuentes.

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Le despiertan sus propios movimientos

Es habitual durante los dos primeros meses. Ponle para dormir un pijama saco finito y limita el espacio de su cuna colocando una toalla enrollada en su espalda y otra en el cabecero.

Así dejará de experimentar esa sensación de vacío que le produce el no estar rozando las paredes del útero.

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Tiene gases

Si tu bebé tiene muchos gases, le costará dormirse y después tendrá un sueño intranquilo o se despertará con facilidad.

Para ayudar a eliminarlos, ponle en tu regazo boca abajo o practícale un suave masaje circular en la tripa, en el sentido de las agujas del reloj, para desplazar los gases hacia el colon y facilitar su expulsión.

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No quiere quedarse solo

Puede que le cueste dormir porque te echa de menos o se siente intranquilo. Mete en la cuna su muñeco favorito, o un pañuelo que huela a ti.

También puedes grabar nanas con tu voz y dejarlas puestas cuando salgas de la habitación.

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Le asusta la oscuridad

El temor a la oscuridad es mayor en niños a partir de 9 o 10 meses y, sobre todo, a partir del año y medio. Hace que al niño le cueste conciliar el sueño, pero también que si se despierta por la noche, en vez de volver a dormirse, se asuste y se desvele.

Para solucionarlo una buena idea es dejar un punto de luz en su cuarto, para que pueda distinguir lo que hay en él.

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Reclama el chupete

Está demostrado que el chupete ayuda a prevenir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante en bebés. Cuando el niño vaya siendo mayor puedes empezar a acostumbrarle a dormir sin él. Pónselo hasta que se quede dormido y luego quítaselo: así no estará toda la noche con él en la boca y le costará menos perder el hábito.

Otra idea es dárselo al acostarle pero acompañándolo de un peluche que le guste mucho. Poco a poco el muñeco empezará a sustituir al chupete como objeto de consuelo y pronto solo necesitará abrazarse a él para quedarse dormido.

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Se levanta de la cama

Es muy habitual en el niño, sobre todo a partir del año. Mantén la calma y vuelve a acostarle tantas veces como sean necesarias, con tranquilidad y cariño.

Explícale que es hora de dormir y que vosotros estáis en el salón, por lo que no tiene nada que temer. Si no se tranquiliza, vete a verle de vez en cuando, háblale en voz baja y acaríciale para que no se sienta solo. Poco a poco se acostumbrará a dormirse sin problemas.

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Sufre terrores nocturnos

Estos malos sueños no despiertan al niño, pero le producen tal angustia que le hacen abrir los ojos, levantarse y gritar de miedo.

Suelen producirse hacia el segundo año de vida. Si tu hijo los tiene, ve a su cuarto, retira los objetos con los que pueda hacerse daño, dale un abrazo si se deja, acuéstale y, como excepción, quédate con él hasta que se duerma.

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Tiene pesadillas

Son comunes desde el segundo año. El niño lo pasa muy mal, no pienses que te está engañando. Ofrécele tu comprensión y tu cariño para que supere antes el miedo.

Ve con él, dale agua, dile que no pasa nada y quédate a su lado hasta que se calme.

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