Ayuda a tu bebé a dormir mejor

¿Vuestro hijo ya ha cumplido los 6 meses y sigue despertándose mucho por la noche? Poned en práctica estas pautas para favorecer su descanso. ¡Son muy efectivas!

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Si no duerme bien...

Hay bebés que a partir de los seis meses duermen ya casi toda la noche seguida (o al menos bastantes horas).

Sin embargo, también hay muchos que tardan más en conseguirlo, o que continuan sin lograrlo cuando son más mayores. De hecho, diversos estudios muestran que cerca de un 35% de los niños españoles con edades comprendidas entre los 12 meses y los cinco años tienen problemas para dormir.

Si vuestro hijo sigue despertándose a menudo por la noche y queréis favorecer su descanso nocturno, podéis poner en práctica una serie de pautas que os ayudarán en este sentido.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
La importancia de la relajación

Es esencial evitar que el bebé llegue exhausto a la cama (el cansancio excesivo impide el sueño). Además, media hora antes de acostarle procurad que esté tranquilo y poned música relajante de fondo.

Y no le expongáis a la tele. Investigadores de EEUU han llevado a cabo un estudio sobre la influencia de la televisión en los niños menores de tres años, y han concluido que el 27% de los pequeños que la ven habitualmente presentan un patrón de sueño nocturno irregular y que el 34% de ellos tienen alterados tanto el sueño diurno (las siestas) como el nocturno.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Con la ropa adecuada

Tened en cuenta que debe ser cómoda y que no le haga pasar frío ni calor. Un pijama de cuerpo entero o un body (si luego ponéis saco-pijama) es suficiente.

En cuanto a la ropa de cuna, lo mejor es prescindir de sábanas y mantas con las que el niño pueda enrollarse y meterle en un saco-pijama que le mantenga abrigado, le impida taparse la cabeza y le permita libertad de movimientos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Un ambiente propicio para el sueño

Un factor muy importante: su habitación debe estar bien ventilada (abrid las ventanas durante un rato, antes de llevar al niño allí), el ambiente no debe estar reseco (poned recipientes con agua en los radiadores y cambiadlos a diario) y la temperatura debe rondar los 22 ºC.

Si las paredes del cuarto están pintadas en colores claritos, mejor, porque estos tonos relajan a los bebés. Cuando entréis en la habitación para acostarlo, no deis la luz; mejor encended la del pasillo, para ir creando un ambiente propicio para que se duerma.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Cómodo y tranquilo

Si queréis que el bebé duerma bien es fundamental que cuando le acostéis no tenga hambre ni gases, que esté limpio (cambiadle el pañal antes de dormir) y que no se sienta molesto molesto (comprobad que el pañal no le aprieta, que no tiene doblada la orejita sobre la que está echado...).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Con sensación de seguridad

Ya sabéis lo importante que es contar con un ritual de sueño que apliquéis siempre igual (primero baño, luego cena, luego ratito de mimos y por último a dormir) para que el bebé sienta que todo tiene un orden establecido y se sienta seguro.

Otra buena idea para favorecer esta sensación de seguridad es dejarle un peluche o un pañuelo impregnado con el olor de papá o de mamá. También es importante que el bebé no se sienta perdido en la cuna, una opción es acostarle a los pies de la cuna, para que note los límites (no le pongas sábana ni mantas, mejor su pijama saco).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Acostarle a la hora adecuada

El cerebro del bebé no está igual de predispuesto a dormir a unas horas del día que a otras. Pasa por unas fases en las que tiene mayor facilidad para quedarse dormido y por otras en las que le cuesta más. Estas etapas no se suceden de la misma manera en todos los niños, pero todos reaccionan igual si se les pasa “su hora de dormir”: el cansancio los pone nerviosos y, como a su cerebro tampoco “le apetece” descansar, están toda la noche en danza.

Por eso es importante que conozcáis los tiempos de sueño de vuestro hijo y tratéis de respetarlos. Como datos generales, recordad que a los niños menores de un año conviene acostarlos antes de las 8 de la tarde; entre los 12 y los 36 meses, la hora idónea para llevarlos a la cama es entre las 20.30 y las 21.00 h, y a partir de los cuatro años, nunca más tarde de las 21.30 horas.

Eliminar los motivos que pueden provocar que vuestro hijo tarde mucho en dormirse o tenga un sueño intranquilo está al alcance de vuestra mano. Hacedlo y veréis cómo a partir de entonces es más sencillo que descanse bien.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo