Los primeros baños del bebé

El momento del baño es ideal para fortalecer vuestro vínculo afectivo, ya que te dedicas por entero a él. Además, los peques experimentan nuevas sensaciones y suelen disfrutar mucho en el agua.

 

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Prepara todo antes

Cuando llega la hora de bañar al bebé, lo primero es preparar todo lo que vayamos a necesitar para así tenerlo a mano y no dejar desatendido al peque en ningún momento.
Necesitarás una toalla con capucha, una esponja o manopla suave, champú específico para bebés y gel neutro, ropa limpia, pañales, crema hidratante y crema para el cambio de pañal. También es buena idea dejar cerca algún juguete para que se entretenga en el caso de que no lleve bien este momento.
Además, tienes que caldear el cuarto de baño y llenar la bañerita hasta menos de la mitad con agua a 36 ºC; comprueba la temperatura con el codo o con un termómetro especial de baño.

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A la hora del chapuzón...

Es aconsejable que siempre le bañes a la misma hora para convertirlo en una rutina que el bebé pueda predecir. Si el agua le espabila, báñale por la mañana, mientras que si le relaja, habitúate a hacerlo por la noche.
Una vez le hayas quitado la ropa en el cambiador, métele en el agua. Acuérdate de sujetarle bien, pasando uno de tus brazos por detrás de su cabecita y cogiéndole por la axila, para evitar que se resbale. Mantén su carita más elevada que la cadera para evitar que le entre agua por la nariz. Calienta el bote de jabón con las manos para que no le dé impresión y lávale bien entre los pliegues cutáneos. La cabeza es lo último que debes mojarle para que no se quede frío. Háblale y juega con él para estimularle y estrechar vínculos, aunque recuerda que el baño no puede durar más de 5 minutos.

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Por último, mima su piel

Aclárate las manos para que no se te resbale y sácale de la bañera. Una vez fuera, tápale con la toalla con capucha y sécale bien, prestando especial atención a la zona del ombligo para evitar que se le infecte (si todavía tiene el muñón del cordón umbilical), a los pliegues de la piel y a la cabeza, para que no se quede frío. Seca también la zona de sus genitales, desde delante hacia atrás (deja su culito al aire un rato para que no se quede húmedo). Aplícale crema hidratante específica para bebés (una piel nutrida resiste mejor el frío y el calor), calentándola antes con tus manos para que le guste más y no le dé impresión. Hazlo dándole un masaje, que le relajará y mantendrá suave su piel.
Luego ponle la crema en el culito y el pañal. Un buen consejo es vestirle dentro del cuarto de baño caldeado para que no se resfríe. Por último, péinale y si quieres ponerle algo de colonia (sin alcohol) ponla en la ropa, no en la piel.

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