¿Cómo cuidar al recién nacido?

Tu hijo ha nacido por fin y te sientes feliz, pero nada más llegar a casa con él te han surgido dudas sobre sus cuidados. Si te ocurre, este reportaje te interesa.

 

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El ritmo de descanso y actividad con el bebé

¿Por qué no vendrán los niños con un manual de instrucciones? Así nos ahorraríamos un montón de dudas e inseguridades... Lo malo es que también nos perderíamos la oportunidad de hacer caso de nuestro instinto y de ir aprendiendo a ser madres a la vez que nuestros bebés aprenden a ser hijos. Y eso, aunque parezca mentira, une muchísimo.

No te agobies por no saber qué hacer cuando llora y llora sin parar o llega el momento del baño (¿conoces a alguna madre que haya tenido todo claro desde el principio?), mira las cosas con perspectiva, confía en ti y decide de quién te vas a fiar cuando necesites un consejo (no más de una o dos personas). Y relájate. En pocos días nadie conocerá a tu bebé como tú y las dudas desaparecerán. Mientras tanto...   

Una rutina (mínima) ayuda

Y mucho. A ti te sirve para poner un poco de orden mental dentro del caos de las primeras semanas. Y a tu bebé, para empezar a establecer un ritmo de vida. Es cierto que en los primeros meses sus necesidades serán las que marquen los horarios. Pero puedes elegir la secuencia que te convenga (toma, sueño, baño, mimos, etc.) y tratar de repetirla. Si no funciona, solo tendrás que ir adaptándola hasta dar con la que mejor os vaya a los dos.

Deja que duerma lo que le plazca

Al principio lo hará después de casi todas las tomas porque lo necesita para crecer (de ahí viene el dicho de que dormir alimenta tanto como comer). A no ser que el intervalo entre éstas supere las 4 horas o el médico te haya dicho lo contrario, no le despiertes: los bebés vienen preparados para comer cuando lo necesitan. ¡Ah! Y tampoco le despiertes para “enseñarlo” cuando venga gente a visitaros: van a tener mucho tiempo para conocerle.

Si él descansa, tú descansas

Plantéatelo como regla innegociable. No tiene sentido que, en cuanto el bebé se quede dormido, te lances a limpiar, poner lavadoras, cocinar... Para eso cuentas con tu pareja, tu familia y tus amigos. Y si no, ¿pasa algo por que la casa esté patas arriba durante un tiempo? Ahora lo importante es que descanses, o acabarás viéndolo todo negro.

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Su alimentación, sin problemas

Es una de las cuestiones que más dudas generan a las madres recientes, pero no te agobies, en poco tiempo serás una experta en todo lo relativo a su alimentación.

Lactancia materna, buena elección

Es lo mejor para sus primeros meses: fortalece su sistema inmunitario, le aporta lo que necesita en la proporción y cantidad adecuada... Y para ti: dar de mamar te ayudará a eliminar el peso que te sobra tras el embarazo. Tan beneficiosa es que la Organización Mundial de la Salud recomienda esta alimentación en exclusiva durante los primeros 6 meses del bebé. 

Hora de comer: la hora feliz

Este momento es más importante de lo que crees para estrechar vuestro vínculo afectivo y vuestra comunicación. Búscate un lugar en el que te sientas bien, ten a mano lo que puedas necesitar para la lactancia  (discos, cremas y sujetadores maternales...) y olvídate de todo lo que te estrese. Si estás tranquila y a gusto, él comerá mucho mejor y tú disfrutarás de estos momentos tan especiales. 

Sí, está bien alimentado

¿Lo dudas? Fíjate en si aguanta alrededor de tres horas entre toma y toma, si moja seis o más pañales al día y si a las dos semanas ha recuperado el peso que perdió en los primeros días (les pasa a todos los recién nacidos). Estas señales indican que come lo que necesita; si alguna falla, díselo al pediatra.

Hazte con muchos, muchos baberos

Porque probablemente tu hijo, como otros muchos, expulse algo de leche al eructar o tras la toma. Es un trastorno pasajero relacionado con la inmadurez del esfínter del esófago y desapareceré pronto: mientras tanto, usa baberos de felpa plastificados por detrás o desechables. Y pon una tela entre su sábana y su cabeza cuando duerma, para no tener que cambiar toda la ropa de cuna.

¿Tiene cólicos? No es culpa tuya

Llora inconsolablemente a ciertas horas del día y con un tono agudo, se pone rojo, frunce el ceño, encoge y estira las piernas, le ofreces el pecho y lo coge para soltarlo enseguida... Está claro: tiene cólicos. ¿Qué puedes hacer? Primero, saber que un niño con cólicos es un niño sano. Y segundo, repertirte como un mantra que tú no tienes la culpa: no hay causa conocida, así que no puedes evitarlos. Aunque puedes aliviarlos. Intenta mantener la calma (¡qué difícil!), acércalo a tu cuerpo o colócalo boca abajo sobre tus rodillas y masajéale la tripa. Y ten paciencia: a los 3-4 meses desaparecerán de vuestras vidas.

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Cuidados del día a día

Toma nota de estos consejos y seguro que el día a día te resulta mucho más sencillo. Pero sobre todo, recuerda algo esencial: tu instinto es tu mejor guía para cuidar a tu hijo.

Suero fisiológico, que no te falte

Tu bebé respira por la nariz y, si se le obstruye, estará quejoso e irritable. Para evitarlo, nada como un buen lavado nasal: colócale boca arriba, gira su cabeza hacia un lado y lava con suero salino la fosa nasal que queda arriba. Después, repite en la otra fosa.Hazlo antes de las tomas y del sueño.

Vestido para conquistar

Ponle prendas cómodas y holgadas de fibras naturales, como algodón o lino, y fáciles de cambiar. Evita cordones y cintas. Los bodys, mejor abiertos por delante (por el pecho y las piernas) y con corchetes en vez de botones.

¿Qué tal un buen paseo?

Se te cae la casa encima y estás deseando salir a la calle con tu hijo. ¿A qué esperas? El paseo calma al bebé y fortalece su tono muscular y su sistema circulatorio. Y tú lo necesitas para relajarte, hacer ejercicio y ver que el mundo sigue existiendo. Sal a diario (a no ser que llueva a cántaros) en horas de sol moderado y por zonas con poco tráfico.

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Trucos prácticos con el recién nacido

Apúntatelos, son de lo más útil y lograrán que se sienta cómodo y tranquilo.

Calcetines anti-arañazos

Al principio no le cortes las uñas aunque le salgan picos. Para que no se llene la cara de arañazos, ponle unos calcetines de algodón en las manos. Más adelante podrás cortárselas (mejor mientras duerme) con tijeritas de punta redonda: adopta una postura cómoda y sujeta su mano con suavidad y firmeza.

El mejor lugar para acostarlo

De día, lleva su cuco o su cochecito a donde tú estés. En cambio, por la noche ponle a dormir en el cuarto, a oscuras y sin ruidos. Con el tiempo esto le ayudará a distinguir el día de la noche. Y un truco: pon la cuna al lado de tu cama, pero en sentido inverso; así, nada más incorporarte podréis veros.  

Para dormir, boca arriba o de lado

Ponlo siempre así, procurando alternar el lado de apoyo de la cabeza para que el cráneo no se deforme. Vístele con un pijama ligero o un saco pijama y evita que la ropa de cama le tape la cara. Así podrás prevenir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.

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La higiene del bebé

Te llevará mucho tiempo en esta época, pero es esencial que tengas presente cómo realizarla bien. ¿Quieres conocer algunos trucos prácticos y las respuestas a preguntas habituales?

¡Otra vez a cambiarle el pañal!

Pues sí, debes hacerlo tras cada toma y siempre que esté mojado. Si es niña, limpia la región genital desde la vulva hacia el ano. Si es niño, baja suavemente la piel del prepucio para limpiar la zona. Y algo esencial: no le dejes solo en el cambiador ni un segundo.

¿Por qué tiene tantas legañas?

Las tienen todos los bebés al despertarse, se acumulan porque su conducto lagrimal es inmaduro. Lávale los ojos con suero fisiológico y sécaselos con una gasa diferente para cada uno. Eso sí, si te parecen excesivas o si tiene el ojo enrojecido, llévale al pediatra.

La hora del baño

Cualquier hora es buena para bañar al bebé, pero hacerlo por la noche suele relajarle. ¿Sabes qué pasos seguir?

- Asegúrate de que el agua está a una temperatura de entre 32 y 36 grados.
- Ten a mano lo que necesitas: jabón neutro específico para bebés, una esponja para el cuerpo y otra para la cara y la cabeza y una toalla.
- Cógele poniendo su cabeza, cuello y hombros sobre tu brazo izquierdo (si eres diestra) y sujetándolo por debajo de la axila.
- A esta edad basta con unos minutos de baño.
- Al sacarle, túmbale en una superficie amplia, sécale muy bien (no olvides los pliegues cutáneos) y ponle crema hidratante de bebés.

Cuando tu hijo llegue a casa deberás contar con:

- Ropa: 6 bodies, 4 pijamas enteros, 4 conjuntos, 3 pares de patucos o calcetines, 2 gorritos de algodón o de lana, 2 o 3 jerséis, un buzo y una mantita o una toquilla finita.
- Higiene: Pañales, toallitas, una esponja, jabón para bebés, una toalla, tijeritas, suero, crema para el culete.
- Y además: Dos o tres sábanas bajeras y una para taparle (si no duerme con pijama saco), baberos, 3 chupetes, 2 o 3 biberones y un sistema de esterilización.

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