La toalla, ¡qué juguete tan chulo!

Este artículo puede convertirse en uno de los juguetes más divertidos para tu hijo. Recurre a él para entretenerle en la playa, el campo... o incluso en casa.

 

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¿Dónde está?

Muéstrale un juguete, escóndelo en la toalla, dejando que vea dónde lo has guardado, y pídele que lo encuentre.

Con este juego tan sencillo aprende que las cosas que no ve siguen existiendo. Así soportará vuestras separaciones: sabrá que existes también cuando no te ve, y que volverás.

 

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El tobogán

Al bebé le fascinan las acciones que se repiten una y otra vez, como ver rodar a su juguete por el tobogán que has improvisado con la toalla. Y pronto intentará tirarlo.

Esta actividad fomenta su psicomotricidad, le ayuda a situar objetos en el espacio y le enseña que lo que él hace (o lo que hacen los demás) tiene efectos.

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La barca

Coged la toalla por ambos extremos, con el bebé dentro, y balanceadla suavemente. Este vaivén le encanta porque le evoca el tiempo en que iba dentro de ti. Y le gustará más si le cantáis “Al pasar la barca...”.

Gracias a este juego se desarrolla su sentido del equilibrio y el niño empieza a conocer mejor su cuerpo.

 

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Cu-cu... ¡tras!

Desde 8 meses, a todos los peques les gusta el juego de ocultarse tras la toalla. “¿Dónde está Laura?”, pregunta mamá. “¡Ah, aquí está!”, exclama cuando ella se destapa. O bien, en la versión tradicional: “Cu-cu... ¡tras!”.

Este juego le ayuda a tomar conciencia de sí mismo, le enseña que lo que no ve sigue existiendo y favorece su imaginación.

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La cigüeña trae un bebé

...O el bebé volador. El juego de volar con la capa mágica (que sostiene papá) le entusiasmará. Despliega bien la toalla bajo su cuerpo y mantén siempre sus pies más bajos que su cabeza, para que no se incline hacia delante. Y desplázale a ras de suelo.

Fomentarás su sentido del equilibrio, favorecerás su psicomotricidad y su imaginación... y lo mejor de todo, harás que se ría a carcajadas.

 

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La alfombra mágica

Tan simple como tumbar al bebé sobre la toalla y tirar de ella para arrastrarle despacito por la arena o la hierba.

Perfecto para los que ya intentan gatear, porque deben hacer fuerza con los brazos y piernas para mantenerse en equilibrio.

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