A los 6 meses, ¿debe beber agua?

No es una pregunta banal; desde el momento en el que empieza a tomar otros alimentos además de leche materna debe comenzar a beber agua.

La introducción de los nuevos alimentos en la dieta del bebé va acompañada de cientos de dudas sobre el mejor modo de hacerlo, la cantidad más adecuada... Con este trajín, es lógico olvidar algo tan aparentemente banal como es la necesidad de darle agua. Sin embargo, este es un aspecto fundamental para su salud.

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Antes no la necesita

Durante los primeros meses de vida, cuando se alimenta solo con lactancia materna, el bebé no necesita beber agua. Con la que recibe a través de la leche de su madre (constituye un 87% de su composición) se mantiene convenientemente hidratado. Pero una vez que se inicia la dieta diversificada, tiene que empezar a beber. La razón es que en los alimentos que comienza a tomar (papillas de cereales o fruta, purés de verduras...) la concentración de agua es menor y existe el riesgo de que con la que ingiere con la lactancia materna o el biberón no llegue a la cantidad que precisa ahora, que es de 800-1.000 ml/día.

Mejor, agua del tiempo

El agua es necesaria para que el organismo pueda realizar bien la digestión, la absorción de los nutrientes y la eliminación de desechos y sustancias tóxicas y también para evitar la deshidratación y combatir el estreñimiento. De ahí la conveniencia de ofrecérsela al bebé a menudo a lo largo del día y de hacerlo con más frecuencia en épocas de calor y y cuando tenga diarrea o esté estreñido.

Respecto al mejor momento para dársela, lo ideal es que lo hagas entre comidas pero no justo antes de comer, porque si se llena el estómago puede llegar a crearle sensación de saciedad y quitarle las ganas de tomar nada. Ah, y antes de ofrecérsela ten presente que si está demasiado fría puede sentarle mal; es más conveniente que esté del tiempo.

¿Qué agua puedo darle?

Existen dos opciones:

  • Del grifo. Puedes dársela siempre que tengas absoluta seguridad sobre su potabilidad y no sea de mineralización fuerte. Hay pediatras que recomiendan hervirla (solo un minuto) pero otros opinan que a partir de los 6 meses ya no es necesario hacerlo.
  • Mineral natural. Con ella te aseguras de su potabilidad y salubridad. Su etiqueta debe especificar que es apta para el consumo infantil y tiene que ser de mineralización débil (baja en sodio, flúor y nitratos). Es una buena opción para el día a día y la más conveniente si estáis de viaje.
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    ¿Y si no quiere beber agua?

    Si se niega a tomarla no le fuerces o la vomitará. Dale alimentos ricos en ella (zumos, frutas, verduras, caldos...), ofrécesela a menudo “por si se anima” y déjala a la vista, para que te la pida cuando quiera.

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