Cómo limpiar los juguetes que usa el bebé en su baño

Los muñecos de goma blanda con los que la mayoría de los bebés y niños pequeños juegan cuando se bañan podrían ser un enemigo de su salud. Y es que en su interior proliferan los gérmenes y el moho al estar siempre húmedos y no secarlos nunca. Toma nota de cómo hacerlo para que tu pequeño no corra riesgos en la bañera.

juguetes baño bebé
Robert Kneschke / EyeEmGetty Images

Jugar durante el baño con patos, coladores, animalitos que escupen agua, además de ser una grata manera de pasar el rato, ayuda al niño a comprender conceptos como flotabilidad, lleno-vacío, causa-efecto, etc. Pero todos estos cacharritos en contacto continuado con el agua, el jabón y el ambiente húmedo del cuarto de baño precisan ser higienizados para evitar la proliferación de mohos en su interior. Si cortaras esos muñecos de goma por la mitad descubrirías que tras una semanas en el agua del baño de tus pequeños, sus paredes están cubiertas de una sustancia oscura posiblemente gelatinosa y eso es el moho que se ha generado.

Este moho se acumula en su interior sin que te des cuenta y puede provocar en tu hijo infecciones ya que lo más seguro es que le dé por beber el agua que el muñeco de goma tiene dentro y que está en contacto con los gérmenes que habitan en él.

Una manera de ver si estos muñecos de goma tienen moho en su interior sin necesidad de cortarlos, es ponerlos a tras luz y verás sombras en su interior. Para evitar que el moho aparezca en los juguetes que tu bebé mete en la bañera, lo mejor es sacarlos tras el baño, aclararlos bien, eliminar el agua que contengan y déjalos secar. Una vez a la semana haz una inspección en busca de zonas oscuras. Si las hay, puedes limpiarlos de la siguiente manera.

En un barreño con agua, añade vinagre de limpieza (la mitad que de agua aproximadamente) y haz que cada muñeco coja el agua por el pequeño agujero que tienen. Una vez lleno de agua, agítalo durante unos segundos para que la mezcla llegue a todos los rincones del muñeco. Repite la operación varias veces y déjalos en remojo una horas con la mezcla en su interior.

Pasado este tiempo, expulsa el agua de todos los muñecos y míralos a tras luz de nuevo, si queda moho en su interior, no dudes en tirarlos y quédate sólo los que hayas logrado limpiar del todo. Esta rutina deberías hacerla cada semana para asegurarte que el poco moho que se haya acumulado no vaya a más.

Intenta guardarlos en una red en la que tras el baño se escurran del todo y por supuesto, vacíalos por completo del agua acumulada durante el baño.

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