¿Se acaba tu baja maternal? ¡Ánimo!

Dejar por unas horas a tu bebé para volver a tu trabajo no es fácil. Te ayudamos a ver el lado positivo (para tu hijo y para ti) y te damos las claves para que todo vaya bien.

Es comprensible que la inminente separación (por unas horas) de tu hijo despierte en ti un montón de dudas y miedos, sobre todo si eres primeriza. “¿Estará bien atendido?”, “¿Me echará de menos?”, “¿Se olvidará de mí?”… Destierra estos pensamientos negativos que te angustian. Si intentas afrontarla con calma, la situación se normalizará pronto y tanto tu hijo como tú empezaréis a vivir estas separaciones con tranquilidad.

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¿Con quién le dejarás?

Confiar en quien va a cuidar al pequeño es esencial para abordar la vuelta al trabajo con seguridad y optimismo. Prepara la situación con tiempo, las prisas no harán más que acentuar el estrés.

  • Si le va a cuidar una niñera o un familiar, pídele que venga y pase con el niño algunas horas al menos desde una semana antes de tu marcha. Así el bebé se acostumbrará a su presencia y tú podrás ver cómo se llevan. Aunque tú estés en casa, deja que sea esta persona quien se encargue de algunas tareas, como cambiarle, vestirle, consolarle si llora… Déjalos solos un rato cada día, a ver cómo se apañan. Las ventajas de que vengan a cuidarle a casa es que no tendrá que madrugar y estará menos expuesto a virus.
  • Si vas a llevarle a la guardería, empieza un par de semanas antes para hacer un periodo de adaptación. El primer día déjale una hora, el segundo dos, el tercero tres y así hasta completar el total de horas que estaréis separados. Esta anticipación es buena también para tener claro qué necesita el niño y, sobre todo, cómo os tomáis eso de estar separados. Empezar a ver a otros adultos y niños que no pertenecen al entorno familiar contribuye a mejorar su sociabilidad, capacidad de adaptación y, también, su creatividad.

    Al irte y al volver...

    Ten calma, dale seguridad y disfrutad vuestros momentos juntos.

    • Pospón situaciones que pueden aumentar el estrés del bebé. No le cambies ahora de habitación para dormir ni de cuna, por ejemplo.
    • Dile adiós con alegría, sin dramas. Si te angustias, él lo notará y le costará más adaptarse.
    • No te pierdas su baño. Sumergido en el agua (35-36 ºC) tu bebé recuerda cuando estaba dentro de ti y se siente reconfortado. Es un momento muy íntimo, mágico, que refuerza los lazos que hay entre los dos. Después, pijama, cena y un ratito de juego tranquilo.
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      Cambia la forma de verlo

      Cambiar el discurso mental, como propone la programación neurolingüística, varía nuestras emociones. Cambia los “no puedo con todo” y “le he abandonado” por pensamientos como “es más fácil de lo que creía” o “mi hijo me adora”. Funciona.

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