¡Ojo! ¡Ahora se lleva todo a la boca!

Entre los 6 y los 12 meses, a los bebés les encanta chupar todo lo que cae en sus manos. Es positivo para su desarrollo, pero debes estar atenta para evitar riesgos.

Para tu hijo todo es nuevo e intrigante, incluido su cuerpo, por eso en cuanto sus movimientos se lo permitieron, empezó a llevarse las manos y pies a la boca y ahora hace lo mismo con todo lo que coge. Y es que chupar es su forma de explorar. Más adelante se interesará por el manejo de los objetos, pero ahora lo que toca es conocer sus propiedades físicas.

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Explorando objetos

Tu peque aprende a conocer los objetos a través de sus sentidos y al llevárselos a la boca pone en funcionamiento tres de ellos: el gusto, como es lógico; el olfato al acercarlo a su nariz, y el tacto. Este último, por extraño que suene, es el principal motivo por el que los bebés lo chupan todo, ya que en ellos la lengua, las encías, las mejillas y los labios son especialmente sensibles al tacto. Chupando, tu hijo aprende a reconocer incluso la forma de lo que explora. Así se ha comprobado en experimentos en los que los bebés identificaban objetos que no habían podido ver pero sí chupar. Esta habilidad de utilizar la información de un canal sensorial para deducir información de otro se llama percepción transmodal.
A medida que el niño crezca, el tacto de los dedos ganará terreno, así como la exploración visual y la capacidad de manipular los objetos, y hacia los 2 años dejará de meterse todo en la boca.

A la boca sin peligro

Chupar las cosas es una práctica necesaria para su desarrollo, pero no exenta de riesgos. Para evitarlos puedes seguir estos consejos:

  • Compra solo juguetes indicados para su edad, ya que así sabrás que no contienen piezas pequeñas con las que pueda atragantarse.
  • Asegúrate de que sus muñecos no tienen agujeros por los que pueda salirse el relleno y de que los ojos están bien sujetos.
  • Comprueba que los botones de su ropa están fuertemente cosidos y no le pongas complementos pequeños como horquillas.
  • Guarda siempre totalmente fuera de su alcance todos los productos tóxicos y venenosos.
  • No pulverices insecticidas ni ambientadores sobre las cosas con las que tenga contacto.
  • En la calle, dale algo con lo que entretenerse para que no chupe lo que se encuentre por ahí.
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    Siempre con el dedo en la boca

    Chuparse el dedo está relacionado con el placer que proporciona al bebé la succión. Sin embargo, si este hábito llega a ser exagerado y si se mantiene demasiado tiempo, puede llegar a ocasionarle deformación dental y lesiones en la piel.

    Para evitarlo, acostúmbrate a mantener sus manos entretenidas con algo y sácale el dedo de la boca en cuanto se duerma. Puedes ofrecerle un chupete en sustitución, ya que el uso de este accesorio resulta más fácil de eliminar después que el hábito de chuparse el dedo.

    Tenlo en cuenta

    Si lo muerde todo con rabia, probablemente se deba a que intenta aliviar el malestar que le causa el brote de los dientes. Comprarle un mordedor será una buena solución.

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