A la playa con pañales

Tu hijo va a descubrir la arena, todo un mundo de experiencias y juegos, pero también de precauciones para proteger la zona del pañal.

Jugar con la arena es una de las experiencias más placenteras e instructivas con las que puede disfrutar tu bebé.

Además de aprender su textura, tacto y ligereza, su capacidad de permanencia cuando está mojada, su facilidad de modelado (lo que os permitirá jugar y enseñarle formas), proporciona al niño un asiento cómodo y ergonómico y un buen colchón en caso de caída.

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Estamos hablando de arena limpia, como la que te ofrecen las playas con Bandera Azul. Si vas a llevar a tu bebé al mar elige una de éstas, porque aunque estés con 100 ojos, se llevará las manos a la boca y se la comerá (¡otra experiencia nueva!).

Tranquila, al día siguiente la expulsará con las heces. Si le pillas, lávale y enjuágale la lengua, ya que los granos retenidos pueden dañarle las encías si luego le das el chupete o el biberón.

Rebozado en arena

Además de sus muchas posibilidades de juego, ya sabes que la arena tiene facilidad para colarse por los lugares más insospechados. Cuando el niño esté jugando con ella conviene que lleve un pañal-bañador que le proteja y retenga el pis y las heces incluso si está mojado. Lo mismo si le vas a meter en el agua.

Cámbiaselo después de cada baño para que el niño esté siempre seco y no favorecer infecciones urinarias. Haz lo mismo si lo tiene muy lleno de arena o con deposiciones (deposítalo en las papeleras, otro bebé como el tuyo podría encontrarlo jugando). Pásale las toallitas humedecidas con cuidado, sobre todo por los pliegues de la piel; la arena de algunas playas tiene minúsculas aristas que pueden arañarle.

Aunque conviene que entre cambio y cambio dejes al bebé unos minutos con el culete al aire para que se airee la zona y no se macere la piel por el sudor y el pis, nunca le dejes directamente sobre la arena, más si es una niña. Ponle siempre sobre una toalla, el cambiador, una camiseta o lo que tengas a mano.

En su neceser

Lleva pañales de más para hacer frente a eventualidades y ten la precaución de no tocar la parte adhesiva con las manos embadurnadas de crema o protector solar.

La crema del culete debe estar protegida de las altas temperaturas, tenla en la neverita de viaje. Al aplicarla, mucho cuidado, no arrastres con ella granos de arena que podrían dañarle. Y lo mismo con el protector solar.

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Mamá previsora

Reserva una botella de agua para el último aclarado de la zona del pañal. La sal, la arena y el pis forman un cóctel perfecto para la irritación de sus genitales, más importante en el caso de las niñas (cuando lleguéis a casa dale un baño de agua dulce, incidiendo en oídos, boca, pliegues de muslos, axilas, nuca y genitales).

Algunos bebés niñas tienen la zona genital muy sensible por el efecto de la sal. Piensa en ello si la tuya llora sin consuelo y no hay una causa clara que lo justifique.

¡Qué práctico!

Aprovecha tu estancia en la playa para que tu hijo dé sus primeros pasos. La arena ayuda a modelar el arco plantar, favorece el agarre de los dedos al suelo y mejora el equilibrio del niño.

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