Bebé: La higiene de su carita

Es un aspecto importante, no solo para que tu bebé sea el niño más guapo (para ti ya lo es, ¿verdad?), sino para que esté sano. Descubre las pautas que te ayudarán a llevarla a cabo a diario.

A estas alturas ya eres una experta en lo que se refiere a la higiene del bebé, y seguro que no necesitas consejos sobre cómo bañarle o cambiarle el pañal. Pero quizá te venga bien saber un poco más sobre el aseo de su carita, especialmente en lo que se refiere a tres zonas delicadas: los ojos, los oídos y la nariz.

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El aseo de sus ojos

Por lo general, la limpieza de esta zona no tiene ningún misterio y la llevarás a cabo cuando laves el resto de la carita del niño (hazlo pasándole de arriba abajo una esponja humedecida en agua tibia y bien escurrida).

Pero en ocasiones deberás prestarle más atención, porque el bebé se despertará con legañas. Las causas más habituales son una conjuntivitis o un resfriado (muy común ahora que en la calle hace calor y en los locales hay aire acondicionado). Otra razón puede ser que tu bebé haya nacido con el conducto lagrimal obstruido, pero en este caso llevará un tiempo teniendo legañas.

En todo caso, para limpiarlas humedece una gasa esterilizada en suero fisiológico, moja las legañas y luego arrástralas desde dentro hacia afuera. Después haz lo mismo con el otro ojo, teniendo la precaución de utilizar una gasa distinta en cada uno.

La boca y la nariz

Para limpiar su boquita lo único que tienes que hacer por el momento es frotar suavemente las encías con una gasita estéril después de cada toma.

En cuanto a la nariz, recuerda echarle unas gotas de suero fisiológico en cada orificio nasal cuando le limpies el resto de la cara. Y si alguna vez notas que no respira con comodidad, puedes actuar de dos modos: una opción es humedecer los moquitos con suero fisiológico y extraerlos con un aspirador nasal; la otra es colocar de lado al bebé, poner suero fisiológico en una jeringuilla, introducir ésta en el orificio nasal y empujar el émbolo poco a poco mientras mantienes apretado el otro orificio para que el moco salga por la boca.

Si sigues estas premisas, seguro que tu bebé estará guapísimo y, lo más importante, muy sano.

¿Y cómo limpio sus oídos?

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Con mucho cuidado, porque es una zona muy delicada. Sigue estas pautas:

  • Para que sus oídos estén siempre sanos, es fundamental que te asegures de secarlos muy bien después del baño. Hazlo limpiando el pabellón auricular externo con la punta de la toalla, sin apretar para no hacerle ninguna heridita.
  • Además, si ves que tiene algo de cera por fuera, quítasela con ayuda de un bastoncillo. Pero ¡ojo!, no lo introduzcas nunca en el conducto auditivo: harías que su oído generase mucha cera, que terminaría creando un tapón, y también podrías causarle una heridita y favorecer una infección.

    ¡Qué divertido!

    Aprovecha el momento de limpiar la cara al bebé para cantarle una canción en la que vayas nombrando las zonas por donde pasas con la esponja: la boca, la nariz, los ojos... Con el tiempo irá ayudándole a conocer mejor su cuerpo.

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