Natación para bebés, beneficios y direcciones para hacerla

Conoces una piscina que organiza cursos de actividades acuáticas para bebés y has pensado llevar a tu hijo. ¿Tan pequeño? Sí, es buena idea. La matronatación (tú la haces con él) tiene grandes beneficios.

Es una actividad que está de moda. Cada vez más mamás y papás se apuntan a clases de matronatación con sus bebés, desde los 4 meses.

Las piscinas en las que se realiza tienen que cumplir una serie de requisitos (temperatura ambiente y de la pileta, cambiadores integrados, método de purificación del agua...) y el pequeño debe contar con el “permiso” de su pediatra.

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Bebés seguros en el agua

En la matronatación, la madre o el padre entran en el agua con el bebé en brazos y allí, orientados por un especialista, realizan diversos juegos y movimientos.

El objetivo no es que el peque salga nadando, sino que aprenda a desenvolverse en el medio acuático y a no tenerle miedo. Y, de paso, aprovechar sus beneficios.

“El agua es un entorno idóneo para la estimulación infantil, y resulta especialmente beneficiosa para niños prematuros”, afirma Estela Pérez, fisioterapeuta y experta en terapia acuática, que trabaja en iQtra Medicina Avanzada, en Madrid. “En el agua el bebé se siente más libre y ágil, disfruta, se relaja... Y a la vez se habitúa al medio y aprende a manejarse en él, lo que también supone una gran tranquilidad para sus padres”, añade.

Los expertos de Bebín, Escuela Infantil Europea (en Las Rozas, Madrid desde los 4 meses) insisten en este aspecto: “Los niños, incluidos los bebés, deben empezar estas clases en los meses de primavera para que afronten la temporada estival con más soltura en el agua y mayor seguridad”, recomiendan.

Piscinas en las guarderías

Además de las piscinas municipales o privadas, hay centros de Educación Infantil que empiezan a incluir la matronatación en su oferta educativa, como los de la franquicia CEI Monkey, en Sevilla. “Los padres pueden elegir entre ir a estos cursos como actividad extraescolar opcional o incluirla en su programa educativo por las mañanas”, nos explican.

Y junto a todo lo que le aporta al bebé, esta actividad es genial también para el adulto que la comparte, ya sea la madre, el padre, el abuelo... En Madrid, en el Centro Be-Water, las clases de los sábados están tan llenas de papás que las han rebautizado como “patronatación”.

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Beneficios físicos y psicológicos

Además de reforzar la confianza y el vínculo afectivo con su acompañante, la actividad acuática tiene muchas ventajas para el bebé. Estas son algunas:

  • Mejora su resistencia física y le hace mover los grandes músculos del cuerpo.
  • Aumenta el equilibrio, la movilidad y la coordinación.
  • Fortalece el corazón y los pulmones debido al trabajo respiratorio.
  • Ayuda a su sistema inmunológico y a prevenir o combatir catarros.
  • Le estimula el apetito y le relaja, con lo que come y duerme mejor.
  • Le proporciona seguridad en el agua y es una forma divertida de jugar.
  • Potencia sus habilidades sociales y le ayuda a conocer a otros bebés.

    ¡Qué interesante!

    Una ventaja de llevar al bebé a la piscina a esta edad es que aún conserva el reflejo natural de apnea: bloquea la nariz cuando se sumerge. Más tarde, tendría que aprenderlo.

    Otra: se le puede enseñar a flotar boca arriba, una postura que a los 8 meses, si no la han practicado antes, les asusta.

    Más cursos de matronatación

    En otras ciudades también hay magníficos centros de natación infantil con instalaciones adecuadas para la iniciación acuática de los bebés, desde los 4-6 meses, como en Barcelona, Murcia, Donostia-San Sebastián, Valencia o Zaragoza.
    Y si tu bebé aún no ha nacido, aquí puedes conocer piscinas que hacen actividades acuáticas para embarazadas.

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