Mantén la piel de tu bebé sin irritaciones

La piel de los niños de pocos meses es mucho más fina y permeable que la de los adultos. Por su especial tendencia a la irritación hay que elegir con esmero los productos de cuidado que se le aplican.

Es fácil que durante la época de calor descubras que tu hijo presenta irritaciones en la piel de la nuca, el escote, los pliegues o las zonas de roce con la ropa.

No es que hayas hecho nada mal, es una manifestación lógica y propia de una piel tan delicada como la de tu bebé ante las agresiones externas.

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Como sabrás, esa maravillosa piel de tu hijo, además de ser un incentivo para dedicarle mil y una caricias y mimos, es la primera barrera de su organismo frente a agentes externos, pérdida de agua o infecciones, por lo que es vital que se encuentre en buenas condiciones. Una piel dañada es una puerta abierta a la infección y a la deshidratación.

Según Raúl de Lucas Laguna, dermatólogo pediátrico: “en los recién nacidos a término, la epidermis y las glándulas sudoríparas, uñas, pelo... están completamente formados pero todavía presentan rasgos de inmadurez.

Su piel es más fina, tiene las fibras de colágeno de menor tamaño y las fibras elásticas son más inmaduras que las de la piel adulta.

Además, la unión entre la epidermis y la dermis es más débil, lo que la hace más frágil, favoreciendo la aparición de ampollas y otras lesiones”.

Por si fuera poco, es mucho más fina y permeable que la nuestra (los irritantes penetran con facilidad) y enrojece rápidamente. Todo ello la predispone a la inflamación y la descamación.

Cómo mimar este tesoro

Aprovecha el baño diario para ofrecer a tu hijo todo el cuidado que merece. Utiliza un producto lavante sin detergente, con un pH 5.5 o cercano, que respete el manto hidrolipídico superficial (una película grasa, a modo de barrera, que protege la piel). Sécale con esmero, sobre todo en las zonas de pliegues y roces (con toques de la toalla y sin restregar).

Después, aplícale un producto emoliente, dermatológicamente testado, que no irrite, que hidrate, que calme el picor, si éste aparece, y que favorezca los mecanismos naturales de defensa de su epidermis.

Ponle su crema de protección del culete, su pañal y tu bebé estará listo para el sueño.

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¿Es dermatitis del pañal?

El niño se encontraba molesto, le has quitado el pañal y ¡ahí está la causa! La zona aparece irritada, enrojecida y escocida.

Es muy probable que se trate de una dermatitis del pañal. Has de llevarle al pediatra para que te indique el tratamiento a seguir. Hasta entonces lávale con agua templada y mucho cuidado, ya que cualquier roce puede aumentar el dolor.

Aplícale una pomada reparadora con óxido de zinc, que forme una barrera aislante entre su piel y la acción de la orina y las heces y le aporte el descanso necesario para su regeneración.

Interesa que, además, contribuya a evitar el crecimiento de microorganismos en la zona. Pregunta en la farmacia.

¡Qué interesante!

El dexpantenol (pro-vitamina B5) es muy utilizado en dermatología por su alta tolerancia, su poder cicatrizante, hidratante, antiinflamatorio y por su efecto contra el picor.

Convertido en ácido pantoténico interviene en numerosas reacciones metabólicas que contribuyen a reparar la piel.

Aplicado en heridas acelera la recuperación celular y ayuda a reconstruir la barrera cutánea.

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