Abuelos que cuidan: ¡cómo nos ayudan!

Debido a la crisis, su ayuda que no tiene precio se ha vuelto imprescindible para muchos padres en apuros. Y ellos, a pesar del esfuerzo, la dedicación y la fatiga de cuidar a un niño, están encantados de ayudar.

Uno de cada cuatro abuelos tiene que cuidar de su nieto (ver perfil del abuelo canguro). Y es un fenómeno que va en aumento.

Por un lado, la crisis económica, la necesidad de ganar dos sueldos, la dificultad para obtener reducción de jornada o excedencia laboral y los horarios extensos de trabajo, hacen más necesaria que nunca la figura del abuelo (o más bien la abuela) cuida-niños, sobre todo en familias con pocos recursos.

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Por otro lado, la crisis también ha provocado un repunte del número de hogares en los que conviven tres generaciones (debido a la vuelta de los hijos con hijos a casa de sus padres).

Y, por último, muchos abuelos gozan de buena salud y buen estado anímico, viven cerca de sus hijos, tienen tiempo, tranquilidad y experiencia (tres cosas de las que adolecen muchas veces los padres) y, sin que sea por obligación, están encantados de poder participar en la crianza del bebé o del niño pequeño.

Para los padres y para los nietos esta ayuda no tiene precio. ¿Puede haber un cuidador más cariñoso y atento?

De hecho, según el III Informe sobre la realidad sociolaboral de las mujeres españolas, de 2011, el 86% de las madres prefieren dejar a sus hijos con los abuelos antes que con otros familiares, en guarderías o con cuidadoras.

Por todo ello se puede decir que los abuelos que cuidan disfrutan de su condición, ya que a la alegría de tener un nieto suman el gozo de enamorarse y estar con él y la satisfacción de sentirse útiles ayudando a sus hijos.

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