Abuelas y abuelos que cuidan a sus nietos, ¿qué haríamos sin ellos?

Son abuelas y abuelos que cuidan a diario o muy a menudo de su nieto o sus nietos, una ayuda impagable para los padres en apuros y un referente esencial en la vida afectiva de los pequeños.

Pepa, 52 años, trabaja media jornada por la mañana, al mediodía da de comer a su madre y por la tarde recoge en la guardería a su nieta de 2 años y la cuida hasta que su hija vuelve del trabajo.

A Luisa y Ángel, de 70, les encanta quedarse con sus nietos algunas tardes, fines de semana y en vacaciones escolares.

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Y Aurora y José Luis, de 60, han acogido en su casa a su hijo y a su nuera (que trabajan pero no ganan lo suficiente) y a su nieto de 6 meses.

Son ejemplos de abuelos cuidadores: abuelos-guardería, abuelos-canguro, abuelos-refugio…

Hace mucho que cambiaron los pañales a sus hijos o jugaron con ellos tirándose al suelo y ahora, cuando a lo mejor ya no tienen la misma energía para bajar a jugar al parque o para cargar en brazos a un niño con rabietas, se ven imbuidos en la enorme tarea de criar a los hijos de sus hijos, en vez de tenerlos sólo de visita, para poder “malcriarlos”.

Sin embargo, los padres en apuros los necesitan. Y ellos lo saben y están dispuestos a ayudar. Y además, lo disfrutan.

Hagamos un repaso a la idiosincrasia de estos abuelos que cuidan: qué nos aportan, qué necesitan y lo mucho que debemos estarles agradecidos.

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