Cuidado con el exceso de estímulos

En las celebraciones con la familia o los amigos existe el riesgo de que el bebé reciba un exceso de estímulos que le pongan nervioso y acaben alterando su ritmo de descanso. Éstos son los dos más habituales.

Nuevos rostros


Durante la Navidad es habitual coincidir con muchos familiares que están deseando jugar con el bebé.

Pero el cambio continuo de unos brazos a otros puede alterar la estabilidad emocional del niño, así que conviene que sepas cómo actuar para que pueda beneficiarse de estos encuentros.

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“No fuerces nunca la situación. Si ves que no se siente cómodo con cualquier familiar, coméntalo con éste y anímale a acercarse al niño de manera paulatina. Retoma la situación cuando vuelva a estar calmado o cuando él mismo lo busque”, aconseja Anna Claret.

Es esencial que te mantengas siempre al lado de tu hijo y que le des tiempo para que se vaya acostumbrando poco a poco a los nuevos rostros.

Muchos sonidos

Los villancicos, los nuevos sonidos... a un volumen moderado, favorecen el desarrollo de los sentidos del bebé.

Pero recuerda que los niños pequeños se asustan con facilidad ante un ruido imprevisto (el sonido de un matasuegras, por ejemplo) y que un exceso de decibelios puede alterar su sistema nervioso.

Por eso, si tienes que ir a un sitio donde sabes que el ruido será constante y elevado, deja a tu hijo en casa o averigua antes de desplazarte si hay cerca un lugar tranquilo donde puedas relajarle durante un rato.

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