¿Por qué llora mi bebé cuando le baño?

Desde hace unos días tu pequeño rompe a llorar desconsolado en cuanto te ve con su toalla y su champú en la mano. ¿Qué le ha podido ocurrir para que odie este momento, que antes disfrutaba con alegría?

A esta edad tu hijo es más consciente de lo que pasa a su alrededor y puede anticipar los hechos. Así, al ver que preparas su bañerita sabe que vas a bañarle. Pero, ¿por qué ahora llora si antes le gustaba el baño?

"Hazlo en su momento"

Uno de los motivos puede ser que ya va perfilando sus gustos y, simplemente, no le apetece dejar de jugar para que le bañes justo en ese momento.

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Si crees que éste es el origen de su rechazo al agua, sólo tienes que observarle y tratar de averiguar a qué hora del día está más predispuesto a bañarse.

Hay niños que prefieren que los bañen por la mañana, nada más despertarse, porque están más enérgicos y se lo pasan genial chapoteando y salpicando, mientras que a otros les gusta más el baño de la noche, porque los relaja y así logran conciliar antes el sueño y dormir más tranquilos.

¿Será que tiene miedo?

La otra causa que puede provocar las lágrimas de tu hijo es que haya tenido una mala experiencia en la bañera (que haya tragado agua, por ejemplo). Si es así, deberás quitarle el miedo poco a poco:

  • Durante unos días báñale en seco con una manopla, pero llena su bañerita de agua e incítale a meter las manos en ella.
    • Según vaya cogiendo confianza, mójale los brazos y las piernas.
      • Echa un juguete a la bañera: le entrarán más ganas de meterse en ella para jugar con él.
        • Báñate en su presencia. Ver que tú no te asustas le demostrará que no tiene nada que temer.

          Una vez que por fin logres introducirle en el agua, ten mucho cuidado cuando le laves la cabeza, porque si se asusta volveréis a la situación anterior.

          Lo más práctico es que le pongas una visera específica para este uso (te permitirá lavarle el pelo sin riesgo de mojarle la cara) y por supuesto, que utilices un champú especial para bebés, de los que no irritan los ojos.

          Para aclararle emplea un jarrito en lugar de la alcachofa de la ducha directamente. Así tardarás un poquito más de tiempo, pero evitarás que le caiga agua por la cara y vuelva a coger miedo.

          Más vale prevenir...

          Para evitar que tu hijo asocie el baño con pasar un mal rato, debes anunciarle siempre esta tarea como algo muy divertido.

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          Además, tienes que caldear la habitación donde vas a llevar su bañerita y comprobar con un termómetro que el agua está a unos 36-38 ºC, para que cuando le metas en ella no le dé impresión por fría ni le queme.

          No hagas mucho ruido cuando llenes su bañerita (puede asustarse) y si la colocas dentro de la bañera grande, no la vacíes mientras tu bebé todavía está en el agua. Sentir que ésta desaparece es una sensación que desconcierta mucho a los pequeños.

          ¡Qué divertidos!

          Si amenizas el baño a tu hijo mostrándole cuentos específicos para este momento, centrará su atención en sus páginas y personajes y se olvidará de que el agua le da miedo (su memoria aún es muy cortita).

          Algunos adecuados para su edad son: “Pequeño cocodrilo”, Ed. Combel (9,12 €), “Pingüino”. Colección Bañomarionetas, de Ed. Susaeta (6,60 €), y “Tres hipopótamos”, Ed. Beascoa (9,95 €).

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