¿Cómo cuidar los oídos al bebé?

Es sencillísimo, pero para hacerlo bien debes tener en cuenta ciertas medidas y precauciones. Sólo así conseguirás mantener a tu pequeño a salvo de molestias, dolores y posibles problemas de audición.

La cera es una sustancia pegajosa y amarillenta que protege el oído de infecciones y agentes externos que pueden perjudicarle, como el polvo.

Sistema de autolimpieza

Dada su importante función, no debes intentar retirarla del conducto auditivo de tu hijo (además, podrías hacerle daño). Éste cuenta con un mecanismo de autolimpieza y poco a poco va expulsando el cerumen que le sobra hacia afuera, ayudado por los movimientos que tu hijo hace con la boca cada vez que le alimentas y succiona el chupete.

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Por eso, sólo debes limpiar a tu bebé la cera que tenga por fuera con la punta de un pañuelo o con un bastoncillo de algodón, pero nunca le metas éste dentro del oído, porque en vez de sacársela se la meterías hacia adentro y podrías crearle un tapón (tendría que sacárselo el pediatra).

Recuerda además que en cuanto lo saques de la bañera debes taparle la cabeza y secarle los oídos con una toalla, porque si se le ha metido agua o se le quedan húmedos es más fácil que coja una otitis, que es la inflamación del oído medio.

Para prevenir esta afección (en el cuadro de la derecha te explicamos cómo se detecta y se trata) también debes evitar darle el pecho o el biberón manteniéndole totalmente tumbado: esta posición facilita el paso de la leche a la trompa de Eustaquio y de ahí puede llegar al oído medio.

De paseo, con gorro

Otras medidas para proteger los oídos de tu hijo son: ponerle un gorrito que le cubra bien las orejas cuando le saques de paseo (para que no le afecten las corrientes de aire), no echarle gotas si no se las ha recetado el pediatra y mantenerle lejos de los sonidos fuertes (¿a qué volumen pones la tele?).

Otitis: los síntomas y el tratamiento

Sabrás que la tiene porque... Se mostrará muy inquieto, llorará mucho, se llevará las manitas al oído u oídos afectados, tendrá fiebre y no querrá comer nada ni que le tumbes.

Estas dos negativas se deben a que el paso de los alimentos por la garganta y la posición horizontal agudizan aún más su dolor, ya de por sí muy intenso. La prueba concluyente de que sufre esta alteración es que rompa a llorar desconsolado en cuanto le toques la zona inferior del oído.

Así debes actuar. Llévale al pediatra enseguida. Lo más probable es que le recete un antibiótico para luchar contra las bacterias causantes de su problema e ibuprofeno para calmarle el dolor y reducir la inflamación. En 24 horas mejorará notablemente.

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¡Qué curioso!

  • A partir de la semana 16 de embarazo, el futuro bebé oye los sonidos que se producen en el interior de su madre, y desde la semana 20, los sonidos que provienen del exterior (amortiguados por el líquido amniótico). Por eso es capaz de reconocer la voz de su madre al instante de nacer.
    • Los bebés son más propensos a las otitis que los adultos porque tienen el canal auditivo más cortito.
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