Un masaje que estimula al bebé

Solemos relacionar esta técnica con la relajación, pero no tiene por qué ser siempre así. También existe el masaje estimulante, que transmite energía a quien lo recibe. Es ideal para bebés remolones al despertarse.

Todos los masajes resultan enormemente beneficiosos para los bebés, pero el estimulante, al contrario que el masaje relajante, que le tranquiliza, contribuye a activar sus sistemas nervioso y circulatorio, además de incitarle a la actividad.

Es perfecto para despertar los sentidos de los pequeños y para ayudarles a “ponerse las pilas” por las mañanas.

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La técnica, paso a paso

Cuando se lo practiques a tu hijo, para transmitirle fuerza y ganas de actuar, debes realizarle movimientos cortos, irregulares e incluso imprevistos, de manera superficial, sin apenas ejercer presión sobre su piel.

Es importante que los dirijas siempre desde las zonas más externas hacia las más internas, para activarle el sistema nervioso. Si se los practicas a la vez que le cantas su canción preferida, su efecto estimulante será aún mayor.

Para facilitar el masaje conviene que le dejes sólo con el pañal (comprueba que la habitación está caldeada, para evitar que se quede frío) y que te embadurnes las manos con su hidratante habitual.

Túmbale boca arriba sobre una superficie cómoda y procede del modo siguiente (repite cada movimiento unas cinco veces):

1. Desliza tu mano plana desde su hombro derecho hacia su cadera izquierda y desde su hombro izquierdo hacia su cadera derecha, en un movimiento cruzado y ágil.

2. Masajéale los dedos de las manos y después, las palmas.

3. Frótale los tobillos en un movimiento de vaivén y después hazle circulitos en las plantas de los pies.

4. Dale pellizquitos suaves desde las manos hasta los hombros y a continuación invierte el movimiento. Repite también desde los pies hasta los muslos y viceversa.

5. Describe círculos desde sus sienes hasta el centro de su frente.

Estimular sí, excitar no

Observa las reacciones de tu pequeño y si en lugar de espabilarse y animarse, empieza a ponerse nervioso, deja de practicarle este masaje y distráele con algo que le resulte más apetecible que tus “caricias”.

Ten siempre en cuenta que estimular es sinónimo de activar, pero no de excitar.

Todo son ventajas

Los masajes, tanto estimulantes como relajantes, hacen mucho bien a tu hijo porque...

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  • Favorecen el desarrollo de su sistema neurológico (facilitan el proceso de mielinización), digestivo (le ayudan a expulsar los gases y contribuyen a calmar los cólicos) y muscular (le tonifican los músculos).
    • Fortalecen su sistema inmune.
      • Le hacen sentirse querido, lo que fomenta sus relaciones sociales.
        • Le incitan a expresarse.
          • Le ayudan a conocer su cuerpo.
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