Evita que el bebé se atragante

No tiene por qué ocurrir, pero como los niños son imprevisibles, más vale quitar de su alrededor los objetos que puedan tragarse y enseñarles a masticar muy bien desde el día en que les iniciamos en los “tropezones”.

Tu hijo ya tiene la autonomía suficiente para coger muchas cosas por su cuenta, sin necesidad de “avisarte” de que las quiere ni de pedírtelas, y a partir de los 9 o los 10 meses tienes que iniciarle en la masticación. Por estos dos motivos debes estar especialmente atenta a lo que se lleva a la boca, para evitar que se atragante.

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Un entorno seguro

Comprueba que no hay a su alrededor objetos menudos que pueda tragarse (botones, monedas, alfileres, caramelos, anillos y pendientes...) y repasa sus juguetes y peluches con bastante frecuencia, por si se les han desprendido piececitas o se han descosido y están perdiendo el relleno.

También debes mantenerte muy alerta cuando estéis en el parque (¡se llevará a la boca cualquier cosa que encuentre por el suelo!) y cuando vayáis de visita a las casas de familiares y amigos, sobre todo si no tienen niños pequeños, porque ellos no repararán en estas medidas de precaución.

Ojo durante las comidas

Otro momento crucial para prevenir atragantamientos es el de la comida. Claro que debes ir habituando a tu pequeño a masticar, para que se le vayan fortaleciendo los dientes, las encías y la mandíbula y para que pueda ir llevando una dieta más “de mayor”, pero hazlo sin prisas y con cuidado.

Ofrécele los alimentos muy partiditos, no le agobies para que coma más deprisa y jamás le llenes ni le dejes llenarse la boca de nuevo si todavía no ha terminado de tragarse el bocado anterior.

Tampoco debes dejar a su alcance aceitunas, frutos secos, patatas fritas ni otros alimentos pequeños que tal vez se le antoje probar. Y evita que haga movimientos bruscos y que se ría a carcajadas o llore o corra si tiene la boca llena.

Por el contrario, sí es un acierto que le ofrezcas agua a menudo mientras come, para que le cueste menos tragarse la comida. Así, aunque de momento no la mastique tanto como debería, estará más blandita y hay menos riesgo de que se le quede “atascada”.

Ante una emergencia, serenidad y decisión

Cuando un bebé se ha tragado un objeto que le impide respirar, para ayudarle a expulsarlo hay que tumbarle boca abajo y darle unas palmaditas en los omoplatos, o tumbarle boca arriba y hacerle compresiones en mitad del tórax.

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Desde los 2 años podemos practicarle la maniobra de Heimlich (antes no, porque podemos dañarle los órganos internos). Consiste en sentarle en nuestro regazo, su espalda contra nuestro pecho, y empujar varias veces con nuestro puño cerrado en el punto que hay entre el ombligo y el esternón.

Puedes buscar más información sobre qué hacer ante esta y otras emergencias en Guía de Primeros Auxilios.

¡Qué práctico!

Tu hijo copia lo que haces y tu manera habitual de actuar puede evitarle atragantamientos.

  • No chupes el capuchón del bolígrafo mientras escribes, no sujetes las agujas con los labios cuando coses y tampoco te lleves la gargantilla ni el collar a la boca.
    • Bebe mientras comes, mastica mucho y despacio cada bocado y no comas ante él de pie ni haciendo otras tareas al mismo tiempo.

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