3 - 6 meses: Cómo beneficia el baño al bebé

Es un momento del día realmente especial para los pequeños, pues dentro del agua experimentan muchas sensaciones nuevas y además estás dedicada por entero a él, sin distracción alguna, lo que fortalece vuestro vínculo.

Además de eliminar el sudor y las células muertas de la piel, el baño ayuda a que los pequeños se espabilen o se relajen, según su ritmo biológico. Observa el efecto que el agua causa en tu bebé y habitúate a bañarle por la mañana, para que afronte mejor el día, o por la noche, si le ayuda a relajarse y a dormir mejor.

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Lo importante es que lo hagas siempre a la misma hora. Así conviertes esta necesidad en una rutina que tu hijo podrá predecir, lo que le dará seguridad.

Un estímulo multifacético

Tal vez tú no te des cuenta, pero mientras bañas a tu pequeño estás totalmente dedicada a él: le mojas, le frotas con suavidad, le aclaras... Y todo ello lo haces hablándole en un tono cariñoso, cantándole o explicándole por qué le pasas la esponja por todas las partes de su diminuto cuerpecito.

En definitiva, te comunicas con él verbalmente y a través del contacto piel a piel, experiencias muy agradables que fortalecen el vínculo entre vosotros.

Además, el agua ayuda a tu hijo a recordar su vida dentro de ti, cuando flotaba en el líquido amniótico y era mecido por tus movimientos, lo que le hace sentirse confiado y feliz.

Por otro lado, al estar en un medio distinto al habitual, tu pequeño debe aplicar sus fuerzas y movimientos de forma diferente, lo que le ayuda a ejercitar los huesos y los músculos y a mejorar su control corporal. Todo ello se traduce en un desarrollo psicomotor más óptimo.

En el agua los sentidos de tu pequeño se agudizan: oye sonidos hasta ahora desconocidos para él, descubre texturas diferentes, huele el champú, aprende a distinguir lo caliente y lo frío, lo mojado y lo seco...

Otra forma de aprender

No hay duda de que el agua también es un estímulo intelectual para él, pues aumenta su curiosidad y su capacidad de juego: se da cuenta de que si chapotea fuerte con las piernas el agua se sale de la bañerita, de que tus prendas cambian de color cuando te salpica, de que algunos juguetes flotan y otros se hunden, que unos pueden contener agua y otros no...Y estos hallazgos repercuten para bien en sus aprendizajes.

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En cuanto instaures el baño como rutina, tu hijo se pondrá muy contento al verte con la toalla en la mano. ¡Sabrá que ha llegado uno de los mejores ratitos del día!

Precauciones para evitar percances

Debes preparar con antelación todo lo que vayas a necesitar para bañar a tu hijo y si te olvidas de algo debes ir con él a buscarlo, porque jamás puede quedarse solo dentro del agua. Pero además...

  • Antes de meterle en su bañerita, llénala y verifica con un termómetro de baño que el agua está a unos 38 ºC. Evitarás quemarle.
    • Sujétale muy bien para que se sienta seguro en todo momento.
      • No le tengas más de 10 minutos y lávale la cabeza al final.
      • Emplea un producto lavante respetuoso con su piel, que limpie con suavidad sin resecar su epidermis.

        ¡Qué práctico!

        A esta edad a los bebés suele gustarles el agua, pero si el tuyo llora cuando le bañas...

        • Tal vez se sienta desprotegido sin ropa. Cuando le desnudes, envuélvele en una toalla antes de empezar a bañarle.
          • Enséñale la bañerita llena de agua antes de meterle en ella. Los bebés odian los cambios inesperados.
          • Si el tuyo tiene miedo: impide que el agua le caiga en los ojos, hay gorros específicos de baño para esto.
            • ¿Estás nerviosa? Cálmate o pide al padre que le bañe él.
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