Espalda

Pon al niño boca abajo y transversalmente a tus piernas, con su cabeza a tu izquierda. Coloca tus palmas planas en la parte superior de su espalda y realiza movimientos de vaivén, una mano primero y la otra después, hacia delante y hacia atrás. Al mismo tiempo, las manos se desplazan transversalmente hacia los riñones con lentitud.

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Con la mano izquierda, recorre su espalda, desde la nuca a las nalgas con lentitud y firmeza, como si tu mano fuera un rodillo de amasar. Al mismo tiempo, con la mano derecha tienes que sujetar el culete del bebé, en oposición al empuje de la mano izquierda. Repite varias veces el mismo proceso.

Alarga el segundo movimiento, con la mano izquierda y con firmeza, hasta los talones. Con la mano derecha sujeta sus pies y mantén sus piernas lo más estiradas posible, mientras recorres las espalda, el culete y las piernas con la mano izquierda. Al llegar a los talones, levanta la mano y vuelve a empezar desde arriba.

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