Llora por cólicos o porque es muy nervioso

Tu hijo no tiene por qué sufrir cólicos del lactante, pero si los tiene, lo sabrás enseguida por la intensidad y la constancia de sus lloros. Intenta no perder la serenidad, haz turnos con tu pareja para soportar estos episodios de llanto y piensa que son algo temporal. También puede llorar porque sea muy nervioso, algo que también tiene solución.

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D.R.

Si tu pequeño padece cólicos del lactante llorará muy fuerte y de forma desconsolada durante mucho tiempo seguido (horas, en los peores casos), con el cuerpo en tensión, los puños apretados y las piernas flexionadas debido al intenso dolor. Además, se le pondrá la cara colorada y tendrá la tripa dura e hinchada.

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CÓMO AFRONTARLOS

A pesar de lo alarmantes que resultan, los cólicos no revisten gravedad, sólo se deben a la inmadurez del aparato digestivo y comienzan a desaparecer por sí solos, como por arte de magia, una vez que el pequeño cumple los 3 meses de edad.

Hasta entonces ármate de paciencia y túrnate con tu pareja, con tu madre o con la persona que te ayuda en casa para soportar estas crisis de llanto, porque resultan realmente agotadoras.

Y, por supuesto lleva a tu hijo al pediatra para descartar cualquier otro problema y así quedarte tranquila. Saber que no le pasa nada te ayudará a tolerar sus interminables episodios de llanto.

CÓMO ALIVIARLOS

No hay ningún método eficaz al cien por cien, pero hay ciertas técnicas para aliviar este dolor tan agudo que es posible que sí funcionen con tu pequeño.

  • Puede que se sienta mejor si le paseas por la casa tumbado boca abajo sobre tu antebrazo, o si le haces rodar despacito a un lado y a otro, manteniéndole tumbado boca arriba sobre una toalla que puedas manejar bien.
    • Además, puedes darle un suave masaje circular en la tripa, en el sentido de las agujas del reloj, o flexionarle las piernas para ejercer una ligera presión con sus rodillas en su tripita.
      • Y, en cualquier caso, acuérdate de darle el chupete: mordisquear la tetina le ayudará a descargar la tensión que le causa el dolor.

        UN CARÁCTER NERVIOSO

        Hay bebés nerviosos a los que la adaptación al mundo les cuesta más que al resto; es una cuestión de carácter. Si el tuyo es un bebé difícil, estas pautas pueden ayudarte en vuestro día a día.

        • Sé muy rutinaria. Así tu hijo podrá anticiparse a lo que viene después y ofrecerá menos resistencia a hacerlo, algo que a su vez disminuirá el riesgo de que llore.
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          • Procúrale un ambiente relajado. Huye de las aglomeraciones y de los grandes almacenes, olvídate de los transportes públicos...
            • Báñale dos veces al día. El contacto con el agua tibia le relajará mucho. No le eches jabón en todas las ocasiones, sólo son baños de relax.
              • Ayúdale a descansar bien. Si le despiertan sus aspavientos arrópalo con una sábana fina (ojo, sin que cubra su cabeza).
                • No le alimentes cada vez que llore. Aunque al hacerlo se calme enseguida, volverá a llorar. No hay inconveniente en que le adelantes un poco la toma, pero si le habitúas al pezón o a la tetina como forma de consuelo, le empacharás y aumentarás su propensión a la obesidad y a las caries.

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