Cómo calmar al bebé por la mañana

Para ayudarte a calmar a tu hijo, a continuación vamos a hacer un repaso de cuáles son los motivos más habituales por los que suelen llorar los bebés a lo largo del día y cómo debemos actuar para tranquilizarlos.

Son las seis y media de la mañana y tu hijo se despierta llorando a pleno pulmón. Es lógico, ya que cuenta al menos con tres motivos para hacerlo: se siente solo, tiene el pañal sucio y está hambriento.

Para consolarle debes acudir a él enseguida, cogerle en brazos con cuidado y susurrarle unas palabras tranquilizadoras al oído. Hace tiempo que las teorías que recomendaban dejar llorar a los bebés para evitar malcriarlos han quedado obsoletas. Hoy sabemos que un bebé que llora y no es atendido, se siente incomprendido y abandonado y puede adquirir miedos e inseguridades para el resto de su vida. Además, cuanto más tiempo pase llorando solo, más nervioso se pondrá y más tardarás después en calmarlo.

TÁCTICAS PARA CONSOLARLE

  • Acurrucarle contra tu pecho es especialmente reconfortante para él porque así escucha los latidos de tu corazón, que le resultan muy familiares porque los ha estado oyendo durante el embarazo. Y lo mismo ocurre con tu voz: la conoce desde el quinto del mes de gestación y le hace sentirse querido, seguro y protegido.
    • Atacado el primer frente (el sentimiento de soledad), lo segundo que tienes que hacer es cambiarle el pañal. Sí, ponerle uno nuevo, aunque después de la toma es seguro que volverá a mojarlo. Los niños tan pequeños tienen la piel especialmente delicada y pueden irritarse enseguida, por lo que debemos evitar que pasen mucho tiempo con el pañal sucio. Limpito se sentirá mucho más cómodo y comerá mejor.
      • Hecho esto, dale de comer. Ya sabes que siendo tan pequeño debes alimentarle a demanda, cuando él te lo pida. Ten paciencia porque poco a poco, a medida que su estómago vaya admitiendo más cantidad de alimento en cada toma, su horario de comidas se irá volviendo más regular y, por lo tanto, menos agotador para ti.
        • Cuando termine de comer, ayúdale a eructar antes de dejarle de nuevo en la cuna, porque la acumulación de aire puede producirle serios dolores abdominales y hacerle llorar. Las posturas más efectivas para que expulse el aire son: recostarlo contra tu hombro, manteniéndole “de pie”, o tumbarle boca abajo sobre tu regazo, estando tú sentada, al tiempo que le practicas un suave masaje en la tripa y le palmeas la espalda.

          Lo normal es que ahora que el pequeño está acompañado por la persona a la que más quiere del mundo, limpito, saciado y descansado, pase un rato sin llorar, pero no será demasiado largo...

          SOFOCONES A MEDIA MAÑANA

          Cuando le desnudes para ponerle guapo y salir a dar un paseo es probable que rompa a llorar de nuevo. No hay por qué extrañarse. Muchos bebés reaccionan así porque al estar sin ropa se sienten desprotegidos. Es lógico que la desnudez los desconcierte, puesto que durante el embarazo han estado rodeados de líquido amniótico continuamente y por todas partes, y éste actuaba como un manto protector que les hacía sentirse calentitos y a salvo de todo.

          Para consolarle, no tardes demasiado en vestirle y empieza a hacerlo por arriba, mejor que por abajo. En cuanto note la ropa sobre sus órganos vitales (el corazón, los pulmones, los riñones...) empezará a tranquilizarse y a ponerse más contento.

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