Su bibe, compañero de comidas

Entre el bebé y su biberón se establece un vínculo especial. A la hora de comprar este artículo de puericultura, escoge uno que te guste a ti: a él le gustará el que tú le des o el que más se parezca a su chupete o al seno materno.

Como indica la OMS, hasta los seis meses o incluso más, si tú lo consideras oportuno, la mejor alimentación para tu bebé es la leche materna. Es la más nutritiva, la que mejor se digiere, la que mejor sienta y la que más anticuerpos transmite a tu bebé. Pero ya sea para ofrecer a tu hijo agua, zumo o medicinas, o porque tienes que volver al trabajo, o porque has decidido alimentarle con leche de fórmula, deberás tener en casa al menos un biberón.

Si es la primera vez que te enfrentas a esta compra, puedes encontrarlos en la farmacia, en tiendas de puericultura o en grandes superficies. Ten en cuenta que existen biberones de varios tamaños con escala de medidas del contenido (valora si es para comidas o si es para darle poca cosa), que los hay con tetina de silicona y de látex y que ambas pueden tener diferentes formas (anatómica, cereza, estriada, etc.). Será tu hijo quien elija la que prefiere, aunque hay más probabilidades de acertar si buscas una tetina parecida a la de su chupete, o bien la que le recuerde más al pecho materno.

CÓMO LO ELIJO

Pensando en ti, ten presente que los biberones de boca ancha resultan muy fáciles de limpiar y ofrecen más espacio para preparar la mezcla de leche y agua. No olvides que lo harás varias veces al día, cuanto más cómodo mejor. Y pensando en tu hijo, recuerda que los que llevan sistema anticólico (válvula, cánula, tetina aireada, etc.) evitan que el bebé trague aire durante la succión y permiten un flujo continuo de leche.

En cuanto al material del biberón, puede ser de plástico (sin bisfenol-A) o de cristal: este último resiste muy bien los procesos de esterilización sin deteriorarse, pero es más pesado y es preferible que sea un adulto quien ofrezca la toma. Eso sí, cuando el niño ya quiere participar y ser él quien sostiene el biberón, hay que recurrir a los de plástico irrompible.

ESTERILIZACIÓN

Si utilizas biberones desde los primeros días del bebé, debes esterilizarlos hasta que su pediatra te lo indique (aproximadamente durante los 4 primeros meses, en niños sanos o hasta pasados los 6 meses en niños con problemas digestivos). Después, y hasta pasado el primer año de tu hijo, conviene que cada vez que compres uno lo esterilices antes de su primer uso.
Los biberones en su envase de compra están higienizados, pero no esterilizados, como indica el fabricante, por precaución, es recomendable esterilizarlos respetando las indicaciones de uso del producto (algunos no son aptos para el calor por ebullición).

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