Colecho ¿sí o no?

Acostar al bebé en su cuna o ponerlo a dormir en tu cama. ¿Te lo estás planteando? Te informamos y tú decides.

Colecho significa dormir con otra persona compartiendo la misma superficie. En el caso que nos ocupa, se refiere al hecho de que el bebé comparta la cama con los padres.

Se practica de manera habitual en las culturas orientales y es común en los Países Nórdicos. En el resto de Europa y en Estados Unidos hay controversia sobre si se debe o no realizar.

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Los detractores del colecho advierten que conlleva un aumento del riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL o muerte del bebé por causa desconocida) o asfixia. Sus defensores esgrimen que en los países orientales, donde es una práctica habitual, se registran menos casos de muerte súbita.

“Hay que tener en cuenta que son culturas totalmente distintas y diferentes formas de practicar el colecho: en Japón la madre duerme con el bebé sobre un tatami en el suelo y el padre suele dormir en otra habitación”, puntualiza María Aparicio, miembro del Grupo de Pediatría Basada en la Evidencia de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.

Los defensores del colecho, por su parte, mantienen que favorece la lactancia (los niños que comparten la cama con su madre maman más veces que los que duermen solos), refuerza el vínculo afectivo entre padres e hijos y aumenta los episodios de sueño REM (disminuyendo el riesgo de pausas respiratorias durante el sueño).

CASOS EN LOS QUE NO SE DEBE PRACTICAR

Existe una relación entre el colecho y el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) cuando se practica en determinadas situaciones:

  • Medicación y drogas. Si tú o tu pareja tomáis sedantes, determinados analgésicos o cualquier droga, no metáis al bebé en la cama. Producen somnolencia y disminuyen el estado de alerta, de modo que podríais aplastar al bebé sin daros cuenta.
  • Nunca en el sofá. El niño puede quedarse atrapado en algún hueco y además es más fácil que haya una mayor flexión del cuello del bebé e interferir en su respiración. “Los estudios reflejan un riesgo elevado de muerte súbita cuando se duerme con el bebé en el sofá”, advierte la pediatra María Aparicio.
  • Alcohol. Todos los estudios establecen una relación entre el colecho y la muerte súbita cuando la madre ha ingerido alcohol en las 24 horas previas a dormir con el bebé.
  • Tabaco. Se encuentra una asociación alta entre los casos de bebés fallecidos y el hecho de que la madre que practicó el colecho fumara durante el embarazo. La explicación puede estar en que el tabaco afecta al desarrollo pulmonar del feto.
  • Cansancio. Si creéis que os va a ser difícil despertar en caso de que el pequeño os necesite, lo más seguro es que duerma en su cuna.
  • Obesidad. “Las personas obesas duermen un sueño del que cuesta más despertar; si las madres obesas quieren dormir con su bebé, pueden colocar una cuna adosada a su cama, con la barandilla bajada”, explica Gómez Papi.
  • Fiebre o prematuridad. En estos casos es mucho más seguro no compartir cama.
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    ¿DORMIR CON EL NIÑO INTERFIERE EN SU SUEÑO?

    Los partidarios de que el bebé duerma en su cuna argumentan que dormir con los padres puede provocar alteraciones en el sueño del niño en etapas posteriores. Sin embargo, un estudio encontró que dormir con los padres en el primer año no ocasiona alteraciones del sueño en los años posteriores, algo que sí puede suceder cuando se practica entre los 2 y los 4 años del niño.

    “El colecho reactivo es el que puede dar problemas, sucede cuando el niño tiene más de 18 meses y se levanta de su cama para meterse en la de los padres, se desvela y altera el ritmo del sueño”, explica la pediatra María Aparicio.

    Pero tampoco hay que ser demasiado estrictos a la hora de poner límites. En situaciones puntuales el pequeño necesita en mayor medida los mimos de sus padres. “Por ejemplo, si está enfermo y de repente quiere ir a la cama de los padres, dejémoslo”, aconseja el doctor Adolfo Gómez Papi.

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