Un buen masaje

Practicar un masaje al bebé no consiste simplemente en acariciarlo, es mucho más. Para que resulte efectivo hay que tener en cuenta algunos detalles.

PAUTAS GENERALES

  • Antes de empezar caldea el cuarto y frótate las manos con fuerza, para evitar que el pequeño sienta frío.
  • Debes ejercer cierta presión sobre su cuerpo (sin hacerle daño), no sólo tocarle. Puedes hacerlo deslizando tu dedo pulgar por las plantas de sus pies, haciendo pequeños giros con tus dedos en sus brazos y piernas...
  • Tienes que llevar siempre el mismo orden y éste debe ser de los pies a la carita. Por dos razones: porque los bebés toleran mejor las tareas cuando son rutinarias y porque a todos los niños les gusta que les toquen los pies, lo que les predispone al masaje.
  • No debes dejar ninguna parte de su cuerpo sin tocar, para que así tu hijo se vaya formando una idea acertada de cómo es su cuerpo.

    MÚLTIPLES BENEFICIOS

    • El masaje contribuye a reforzar vuestros lazos de unión y aumenta la confianza del bebé en el mundo.
    • Favorece su maduración física y además alivia los cólicos del lactante.
    • Disminuye sus niveles de estrés y su irritabilidad y le ayuda a dormir y a comer mucho mejor. Esto, a su vez, facilita la tarea de regular su horario.
    • Despierta el interés por su cuerpo, lo que le incitará a usarlo cuanto antes.

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